VER Y ESCUCHAR "VENEZUELA" DE CHUCHO AVELLANET
Un espacio de reflexión social, política, económica y cultural, en la búsqueda de la Patria Grande Este blog es parte del blog "MIRANDO HACIA ADENTRO" (http://adriancorbella.blogspot.com.ar/)
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sábado, 14 de noviembre de 2015
domingo, 10 de agosto de 2014
El chavismo después del Congreso del PSUV, por Modesto Emilio Guerrero (para "Miradas al Sur" del 10-08-14)
Miradas al Sur. Año 7. Edición número 325. Domingo 10 de agosto de 2014
Por
Modesto Emilio Guerrero. Escritor y periodista Como casi todos los congresos partidarios, cuando representan a movimientos masivos y gobiernos cruzados por múltiples presiones enemigas y tensiones internas, el del PSUV contuvo las principales señales de la transición traumática de Venezuela.
Esas señales se pueden clasificar en económicas, sociales, de conciencia, políticas de gobernabilidad y las más sinuosas pero no por ello menos reales: las que expresan los estados de conciencia en los sectores sociales que componen la base de la organización y sus diversas expresiones ideológicas.
Se trata de tendencias verificables, algunas nacidas hace algunos años, como la fragilidad gubernamental o el agotamiento del modelo económico, otras más recientes, como aquellas que hablan de estados de ánimo declinante en la militancia, en la vanguardia de los cuadros más comprometidos. Al mismo tiempo, también estuvo presente en el encuentro nacional del partido chavista, la orientación de la nueva estructura del poder gubernamental y partidario.
El congreso fue un retrato complejo de ese proceso en marcha. Se consolidaron nuevas instituciones en el armado del sistema político.
Íconos y jefaturas. Una de ellas es la presencia central como segunda figura del poder, del dirigente partidario Diosdado Cabello, actual titular de la Asamblea Nacional, que hace apenas dos años y medio permanecía en los márgenes como un diputado de segunda en una provincia alejada del centro político nacional. Esta vez, Cabello obtuvo muchos votos, superando los obtenidos en el Congreso de fundación del PSUV, en 2007, cuando fue el dirigente menos votado y el único abucheado por los más de 3.500 delegados.
El caso más llamativo de institucionalización fue el del líder bolivariano. Desde los tiempos revolucionarios del siglo XX, con Lenin embalsamado (bajo orden de Stalin), de Mao convertido en ícono milenario de China, o los casos grotescos de purificación espiritual de Henver Hoxa en Albania o del Kim il Sung en Corea, o de figuras del nacionalismo latinoamericano como el de Evita, no hay registro de tamaña canonización de un ser vivo en tiempos presentes.
La Resolución N° 1 del congreso consagró al comandante Chávez como una entidad colocada por fuera de los tiempos y dimensiones humanas: “Reconocer al Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, como Líder Eterno y Presidente Fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela, como homenaje amoroso de quienes nos sentimos sus hijos e hijas... En consecuencia... a partir de este mismo momento, toda la militancia socialista reconocerá al Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, como Líder Máximo y Presidente Fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela” (Plenaria Nacional del III Congreso Socialista el día 26 de julio de 2014).
También fue institucionalizada la figura de Nicolás Maduro como factor de poder terrenal entre el partido, el Estado y sus Fuerzas Armadas, dándole a esa unidad un nombre que hasta antes de él, sólo ostentó el líder fundador del movimiento bolivariano. Esta vez, la unidad cívico-militar personificada por Hugo Chávez durante 19 años intenta ser asumida por el heredero, sin que ello sea suficiente para garantizar la estabilidad y los equilibrios que imponía la presencia del Comandante.
Para consolidar su rol en un movimiento que no acepta, por ahora, menos de lo alcanzado como ideología de cambio, Nicolás Maduro propuso sus Cinco Tesis en el discurso de Instalación de la Plenaria del III Congreso Socialista: “1. Sin Socialismo no es sostenible la independencia y la soberanía en Venezuela; 2. La tarea más importante de la Revolución Bolivariana en la nueva etapa es el desarrollo de una economía productiva socialista; 3. El socialismo es democracia y la democracia es socialismo; 4. La primera Revolución es en el espíritu; 5. El mundo multicéntrico, pluripolar, y la unión Latinoamericana y Caribeña, garantizan la paz y el equilibrio en el planeta.” (Acta de Decisiones Aprobadas en la Plenaria Nacional del III Congreso Socialista del Partido Socialista Unido de Venezuela. 26 al 31 de julio de 2014)
Uno de los cuestionamientos más sentidos del encuentro fue el método de selección de los delegados. La mayoría fue por cooptación o simple designación de algunas cúpulas regionales. Esta molestia fue condenada en las resoluciones, pero sobre todo en las deliberaciones. Esa vieja mala maña cupular impidió la participación entusiasta de la mayoría militante, que no actúa dentro del PSUV, sino en las Comunas, los consejos, los comités, las cooperativas, los sindicatos de base. En el PSUV funcionan unas 12 corrientes internas, entre las más radicales hasta las más posibilistas. El control en la selección de los delegados impidió que estas corrientes nutrieran al congreso con sus opiniones y aportes, excepto en el caso de una llamada Marea Socialista, que logró posicionarse mediante una interna abierta y participativa con participación de muchos activistas y dirigentes sindicales y comunales y de intelectuales reconocidos del chavismo.
Tres sensaciones. Ese ambiente litúrgico no pudo evitar la presencia de tres personajes centrales que actuaron como sensaciones en el escenario, durante los días de debate y resoluciones. Una, inevitable como una fuerza cósmica, fue la imagen de Hugo Chávez, representada por centenares de retratos móviles que cada delegado mostraba delante de su rostro anónimo, además de gigantografías y pensamientos del Comandante, todo alterado por su voz estentórea emanada de techos, rincones y pasillos del congreso como si estuviera vivo.
El segundo personaje es una sensación más difusa aún, pero más real, representada por la pequeña franja de militantes que acudieron a llamado de la dirección partidaria para ocupar las 980 sillas del Congreso partidario. Aún siendo pocos, en relación con los más de 7 millones de inscriptos o en relación con el total de gente que mantiene una actividad política constante en Venezuela, fue muy expresiva de la realidad en marcha. La mayoría de esos centenares de militantes del PSUV fueron a buscar respuestas a las preguntas que definen la complicada situación del gobierno, el movimiento y el proceso.
El tercer personaje de este Congreso, convertido en una sensación protagónica difusa, brotó de la unidad de los dos anteriores y se llamó incertidumbre.
De sus definiciones en curso dependerá, en buena medida, la perspectiva y la dinámica del proceso revolucionario abierto, tanto como el destino de las conquistas sociales, políticas y culturales de los cinco gobiernos del chavismo entre 1999 y 2019.
Contextos y dilemas. Los hechos, datos y circunstancias que rodearon el evento nacional del chavismo, determinaron sus resoluciones, pero también sus límites. La convocatoria fue hecha en enero de este año, inmediatamente después de la victoria abrumadora del PSUV en las elecciones de alcaldes y concejales. Pero ese mismo mes apareció la señal de la violencia desatada por las fuerzas derechistas apenas treinta días después. El impacto político de los 43 asesinados, los centenares de heridos y presos y los destrozos insoportables en cuatro ciudades, torcieron el rumbo al gobierno imponiéndole mesas de negociación económica y política.
Este escenario era impensable un mes atrás, pero en ellas la oposición pudo imponer algunos retrocesos al gobierno con efectos dañinos para el movimiento y el partido al mismo tiempo. La vanguardia fue conmocionada de una manera que sólo vivió en abril de 2002, porque sintió por segunda vez que todo se había puesto en riesgo.
Al revés del golpe de hace 12 años, en esta ocasión el movimiento chavista no salió por cientos de miles a las calles para enfrentar la embestida fascista. Tampoco la apoyó. Pero esta actitud de deferencia y desapego impidió que la derrota de la “revuelta de ricos” de febrero y marzo, tuviera la contundencia del 13 de abril de 2002, cuando su impacto político-militar impuso un salto en la conciencia popular y abrió el período de mayor transformación revolucionaria en los 15 años del régimen chavista.
Entre la convocatoria de enero al Congreso del PSUV, sobre un triunfo electoral, y su realización a finales de julio, media el más serio retroceso gubernamental en la calle y en la economía y la más sensible preocupación de la amplia vanguardia chavista por su destino y el destino de su gobierno y su proceso. Los delegados llegaron a Caracas cargados con los pesos múltiples de esta incertidumbre social.
Un segundo dato de contexto que condicionó al congreso partidario fue/es el colapso de la economía, un acontecimiento nacional originado a mediados del año pasado por la combinación de dos fuerzas actuantes. Una, es el agotamiento de la política económica aplicada por el Comandante Chávez hasta 2012 (institucionalmente conocida como Proyecto Nacional Simón Bolívar, el nombre vernáculo del plan económico de 2006 a 2012). Ese plan logró introducir fisuras en la economía rentista petrolera tradicional y comenzar a desarrollar nuevos segmentos y ramas industriales. Pero al no poder superar la estructura rentista con una nueva matriz productiva relacionada estrechamente con las economías del ALBA, y sobre todo de Argentina y Brasil, todo lo avanzado se devolvió y la cultura rentista terminó dominando, mediante la irracionalidad burocrática y la corrupción, las grandes empresas y proyectos industriales. El resultado es el descalabro de la producción, la perversión de un financiamiento discrecional en dólares y la ruptura de la cadena de distribución. Esa dinámica regresiva y frágil, bien aprovechada por la derecha enemiga del gobierno de Chávez, hasta 2012, luego de Maduro, terminó por generar el mayor desbarajuste económico y la mayor angustia social, tanto en el pueblo chavista, como en el otro.
Uno de los delgados advierte con inteligencia este asunto: “Nuestro éxito va unido al logro, en el breve plazo, de poner en movimiento la maquinaria productiva agropecuaria e industrial y utilizar con puntería los recursos que nos reporta el petróleo. Si es necesario, como urgente, un Congreso exclusivamente económico”. Y para que se entienda la relación entre las deliberaciones dentro del Congreso del PSUV y la sociedad cotidiana de la que dependen el partido y su congreso como el gobierno, este chavista de base señala los síntomas de la enfermedad: “Nos referimos a los nudos que afectan el día a día de nuestros ciudadanos. Hablamos de lo que la gente siente y piensa, a su manera y sin excesivos tecnicismos, de la economía, de la inflación, de la escasez de una lista de productos alimenticios, del acaparamiento que no se castiga, del contrabando con cómplices que no termina, de la lista de corruptos, rateros y ladrones privilegiados, para quienes la aplicación de la Justicia no llega porque raudos y veloces salen a sus anchas por los aeropuertos.” (“Después del Congreso”. Juan Azócar, Aporrea 05/08/14)
Un tercer dato fundamental que rodeó las deliberaciones del III Congreso del PSUV fueron las luchas y demandas sociales y el debate sobre ellas dentro y fuera del partido. Desde el año pasado, se registra un crecimiento de las luchas obreras y no obreras contra la reducción del ingreso salarial y el derecho a contratar derechos colectivos. Uno de los retrocesos impuestos por las Mesas Económicas de negociación con la oposición desde abril de este año, es el serio intento de desmontar la estructura legislativa progresista que protege derechos básicos del trabajador. Uno es el de la estabilidad, otro muy doloroso a los patrones es el que los obliga a pagar todos los gastos en salud laboral mediante un organismo de poder interno llamado el Comité de Salud Laboral. Pero el retroceso fue más lejos: por primera vez, los capitalistas se atrevieron a solicitar la devolución de plantas expropiadas o estatizadas y puestas bajo control obrero, y por primera vez, también, una parte del gobierno se atrevió a dejar abierta una puerta a esa solicitud.
El ambiente que rodeó las deliberaciones del PSUV y el estado de ánimo de buena parte de los delegados, impidieron a la dirección partidaria someter ese tema a consideración. De hecho, el acto inaugural estuvo cruzado por la tensión entre Diosdado Cabello, segunda figura en el Congreso y en el gobierno, por haber atacado a los trabajadores en lucha de la más grande empresa metalúrgica, Sidor, la misma de donde la base obrera echó a la multinacional argentina Techint. “Los sidoristas amenazados por Diosdado Cabello dieron una respuesta contundente con una movilización masiva y una respuesta pública a estas amenazas que se convirtió en la noticia más debatida en el país horas antes de iniciarse el Congreso del Partido” (“El Congreso del PSUV y la Venezuela que viene”. Carlos Carccione, Aporrea, 05/08/14)
Por el peso específico que manifiestan en el conjunto del movimiento obrero venezolano, ambos casos manifiestan las tendencias de una realidad que va mucho más allá de la clase trabajadora industrial. En realidad, es una de las maneras en que el conjunto de la sociedad está manifestando su descontento con una realidad económica y social incómoda, por momentos angustiosa.
El tercer elemento importante en el contexto que rodeó al III Congreso, fue el debate ideológico, político y programático que cruza en varias direcciones la vida interna del chavismo. Este fenómeno comenzó con la enfermedad de Chávez y se potenció desde su muerte atravesando el año y medio de gobierno de Nicolás Maduro. Es un debate transversal del que participan los militantes dentro de sus organismos, o mediante sus comunas, sindicatos, comités y consejos, sin excluir a muchos cuadros de las fuerzas armadas.
Para los enemigos de derecha e izquierda del chavismo, dentro y fuera del país, las discusiones al interior del movimiento bolivariano, eran el síntoma que anunciaba su explosión y muerte, y con ella, lo más deseado por ellos: la desaparición para siempre del gobierno fundado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. Este desprecio por la democracia deliberativa y la cultura de rebeldía que identifica al movimiento chavista, les jugó una mala pasada. De esa controversia múltiple han surgidos las renovadas energías, muchas veces teñidas de ilusión, con la que llegaron al III Congreso casi mil delegados. Todas las presiones desde la maquinaria del poder y el partido y el propio desgaste al interior de la militancia, no han logrado borrar esta manera de comportarse del chavismo.
El III Congreso contuvo la tensión entre por lo menos tres distintas tendencias: la rebeldía de una parte de la base, el control de la cúpula y una conducta pasiva, de retroceso ideológico, deferente y acomodaticia en un sector del chavismo que entiende que no hay que avanzar más, que es suficiente con lo avanzado. Quizá se trate de una forma de cansancio social en franjas de masas que no sienten correspondencia entre el sacrificio puesto al servicio del gobierno, su partido y sus líderes y los resultados en la vida cotidiana.
De las manifestaciones de rebeldía hay suficientes muestras. Veamos las que hablan de la tendencia al desánimo y la connivencia.
De las expresiones escritas del Congreso, extraigo una que retrata esta tendencia a consolidar un modo de ser en el que la transformación se subordina a la conformidad y la resignación, la conducta crítica se somete a la doctrina oficial y la ideología se arrodilla ante los símbolos mediante los cuales el culto a la personalidad conforman una nueva fe, sin la cual no es posible el dominio de alguna minorías:
“El III Congreso se ha grabado para siempre en las páginas de la historia venezolana, las UBCH y sus delegadas y delegados nos dieron muchas victorias políticas, menciono ocho:
El Comandante Supremo Hugo Chávez es a partir de ahora nuestro Presidente Fundador y Líder Eterno del PSUV, un reconocimiento a nuestro padre y mentor político, nuestro guía y faro al Socialismo.
Por aclamación Nicolás Maduro asume la presidencia del PSUV y lo ratificamos como nuestro líder conductor y orientador hacia la consolidación del Partido y del Socialismo.
El chavismo nace como nueva doctrina política: ser chavista implica asumir un conjunto de valores, de prácticas, de conocimientos y estudios, constituye una nueva cultura política, se definirá para que no quede sujeto a interpretación de cada quien.
El Congreso obtuvo la atención de todos los sectores de la sociedad venezolana y de la comunidad internacional, nos crecimos y dejamos claro que somos una organización política distinta, nueva, con mucha mística.
Dejamos constancia de que somos ejemplo de democracia: un partido que no le teme a sus bases, toda su militancia puede expresarse, está organizada, gozamos del derecho a la participación, es un partido públicamente critico y autocritico, fundamental en el ejercicio de la democracia.
Internacionalizaremos la lucha, Venezuela es la referencia del Socialismo en el mundo, por tanto tomamos la iniciativa de llamar a las organizaciones de izquierda del planeta, la vorágine imperialista es global y por ello la unidad de los pueblos es necesaria en lo programático.
Con las UBCH asumimos la radicalización de la Revolución, vamos hacia la transformación estructural del país, hacia la conformación de poderosas tácticas antiimperialistas en el cumplimiento cabal del Plan de la Patria, es definitivo, ¡Vamos al Socialismo Bolivariano y Chavista!
Derrotamos a la MUD, una vez más.” (II Congreso del PSUV: 8 Victorias. Edwin Velásquez. Aporrea, 04/08/14)
En la tentación milenarista y la realidad de una sociedad en traumática transición, el chavismo buscó en este Congreso algunas de las respuestas a una crisis cuyos resoluciones finales encontrará en la vida social y sus movimientos.
Publicado en:
http://sur.infonews.com/notas/el-chavismo-despues-del-congreso-del-psuv
domingo, 6 de julio de 2014
Comunicado de la Asociación en solidaridad con la Revolución Bolivariana y por la Unidad Latinoamericana.
La
República Bolivariana de Venezuela continúa siendo agredida
violentamente por pequeños grupos que se oponen al avance del proceso de
políticas inclusivas ligadas íntimamente a los sectores más humildes de la
población, intentan frenar el desarrollo de la democracia Venezolana y el
proceso de integración sudamericana, y persiguen la entrega de la renta petrolera
a las poderosas empresas internacionales. Los actos de violencia tienen la
intención de causar terror y desespero
en la población sin importar el costo: asesinatos, saboteo a centrales
eléctricas, daño a la propiedad pública, desinformación, etc. Paralelamente en
Argentina los mega-medios de comunicación generan matrices de información
falsa, distorsionada o ignoran la realidad de los hechos, apuestan al mismo
objetivo que sus pares venezolanos: proyectar una falsa imagen de guerra civil
entre venezolanos y así justificar ante el mundo, la intervención de potencias
extranjeras y el derrocamiento del gobierno democráticamente elegido del
Presidente Nicolás Maduro.
Desde el inicio del Gobierno de Hugo Chávez y ahora con el
Presidente Nicolás Maduro, la democracia venezolana viene enfrentando una cruel guerra económica
que produce desabastecimiento
alimentario, de medicinas, y otros insumos necesarios, sumado a ello el sabotaje
eléctrico e industrial contra la población.
Frente a esa vía criminal y anti democrática, que tiene de
rehenes a toda la población venezolana, provocando muertes de inocentes, es necesario redoblar la solidaridad
internacional con el pueblo y el gobierno bolivariano, y desenmascarar a
quienes impulsan esta agresión, esclareciendo
la verdad de los hechos desde una visión imparcial y democrática.
Si Venezuela sufriera un golpe de estado, esto también
significará un fuerte golpe desestabilizador para toda la región, trayendo
serias consecuencias para la
Argentina y para el resto de América Latina, que sigue
avanzando en su proceso de integración regional hacia el logro de la Patria Grande
Sudamericana.
Es necesario constituir en la Argentina un grupo de
ciudadanos que solidariamente con Venezuela y sin importar su signo político,
creencia religiosa o posición social y económica , puedan expresarse en defensa
de los valores democráticos del gobierno de la República Bolivariana
de Venezuela y de su plena soberanía, y difundir la verdad sobre los ataques violentos que está sufriendo la
democracia Venezolana por parte de una minoría de oposición que no quiere el
dialogo sino el enfrentamiento para el derrocamiento del actual gobierno.
Para aportar a tal fin nos reunimos Argentinos y Venezolanos
residentes en la Argentina,
solidariamente impregnados con el espíritu integracionista y libertario que
supo guiar la epopeya y los anhelos de nuestros libertadores, constituyéndonos
en una asociación civil sin fines de lucro, que instrumentará las acciones
esclarecedoras necesarias en apoyo del gobierno Venezolano y sus instituciones
democráticas, sin soslayar que reconocer
la pluralidad de las ideas es crecer en conciencia humana.
Consolidemos la Patria Grande, el tiempo es escaso, seamos
libres.
Para adherirse al comunicado, enviar email con su nombre y
DNI, también podrá recibir información sobre nuestras actividades:
Fuente:
Recibido por mail por el director de “Mirando hacia
adentro”.
domingo, 1 de junio de 2014
LAS NUEVAS CONSTITUCIONES, por Osvaldo Drozd (para "Miradas al Sur" del 01-06-14)
Las nuevas realidades económicas, políticas y
sociales que atraviesan Latinoamérica se expresan también en las
configuraciones del ordenamiento jurídico-político que –a favor del auge
de los movimientos y gobiernos de raigambre popular– apuntan a cambiar
sistemas anclados en estructuras basadas en el privilegio y la opresión.
Una Constitución o Carta Magna es la principal Ley de Estado, es la que determina la organización del mismo, de sus atribuciones, de sus límites, y a su vez la que establece tanto los derechos como las obligaciones de los sujetos en la sociedad. Una Constitución en las actuales sociedades dictamina la distribución de poderes, y si bien muchos afirman que son pocos los que de hecho conocen a esa Letra, todo el andamiaje de la sociedad política está determinado por ella y por la sobredeterminación ideológica que la fundamenta.
La Letra Constitucional contiene la totalidad o casi la totalidad de las normas básicas del aspecto relacional de todo el cuerpo social. Siempre habrá elementos que permanecerán por fuera de lo escrito, pero forman parte de lo consuetudinario, es decir que se asientan principalmente en el sentido común imperante. Lo deseable sería que dichos elementos no escritos encuentren los significantes que los representen ante el Otro social. El modelo de constituciones plurinacionales (Bolivia y Ecuador) resulta un ejemplo válido al respecto, donde las mayorías y minorías siempre postergadas, alcanzaron a ser incorporadas como sujetos de pleno derecho. Según el jurista francés Adhémar Esmein, la Letra garantiza la certidumbre jurídica.
"La Ley es producto de relaciones de fuerza”, le escuchó decir quien escribe al ya desaparecido abogado León Toto Zimerman. Esta definición del fundador de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) si se quiere, resulta compatible con aquel postulado foucaultiano de que el poder produce efectos de verdad, y que ambos están imbricados dialécticamente. De tal forma, no es una Ley la que podría cambiar las relaciones de fuerza, ya que si no existen condiciones favorables para ello, las leyes aparecerán siempre como un dato inobjetable, comparables a una ley divina o natural. Las leyes que favorecen a los pueblos son conquistadas con sus luchas. En algunos casos, por aspectos temporales que obedecen a la inercia, lo legal no resulta acorde a lo que sucede en una sociedad. Se encuentra desactualizado. Poder percibir esa diferencia para transformar al aparato jurídico político es una tarea que, en algunos países de la región, resultó de suma importancia para que los cambios quedasen institucionalizados. Si en algún momento fuera factible un retroceso, eso tendría que conllevar también una ruptura del orden constitucional.
Hoy, a partir de una nueva realidad política y social que atraviesa la región latinoamericana, sin la existencia de una nueva institucionalidad que le dé un marco jurídico- político a las nuevas experiencias, tanto gubernamentales como las que conciernen a los movimientos sociales –configurando un nuevo Estado–, sería improbable alcanzar un punto de no retroceso a estadios anteriores. Al asumir Hugo Chávez la presidencia de Venezuela en 1999, una de las primeras medidas que impulsó fue la reforma de la Carta Magna de su país, y posteriormente sucesivas enmiendas. Tanto en Bolivia como Ecuador, los gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, respectivamente, también impulsaron asambleas constituyentes para constituir sendas constituciones políticas de Estado. Lo hicieron a poco de asumir en sus gobiernos, principalmente para darles un marco institucional a los procesos de cambio que en ambos países fueron previos a la llegada al gobierno. Habiendo asumido en enero de 2006, Evo Morales dio pie ese mismo año a la conformación de la Asamblea Constituyente, mientras que Rafael Correa lo hizo también el mismo año de asunción, en 2007.
Ambos países venían desde inicios del nuevo siglo en procesos de gran inestabilidad política, con recambios obligados en las gestiones presidenciales, donde además se producía un acelerado proceso de luchas sociales y demandas populares que debían encontrar forma en nuevas constituciones políticas de Estado, en las cuales debían quedar expresadas esas demandas de manera positiva. Este hecho no fue fortuito ya que tras el derrumbe del neoliberalismo en la región, se debía avanzar en un nuevo proceso constituyente, ya que desde 1989 se había producido en el mundo, toda una arremetida de los Estados Unidos en propiciar no solamente nuevas constituciones acordes a la existencia de un mundo unipolar en el cual se desarrollara libremente el paradigma del libre cambio y la libre empresa, sino también reformas constitucionales acordes al consenso de Washington. En la Argentina, la reforma del ’94 fue una muestra sumaria de ello.
Las cartas otorgadas. Por definición, una Constitución Política de Estado es la norma jurídica suprema positiva que rige la organización de un Estado, estableciendo: la autoridad, la forma de ejercicio de esa autoridad, los límites de los órganos públicos, definiendo los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos y garantizando la libertad política y civil del individuo. También rige la relación del Estado y el conjunto de los ciudadanos, con las empresas privadas. Es importante señalar esto último ya que a partir de la desregulación del Estado propiciada por el neoliberalismo, las enmiendas constitucionales debían permitir el “vale todo” empresarial, aunque de esa forma perdieran derechos tanto los trabajadores como los consumidores.
Según desarrollara Tiberio Graziani, director de la revista Eurasia de estudios geopolíticos, tras el desmoronamiento del mundo bipolar, Estados Unidos reforzó su rol de “constructor de naciones libres”. Proclamándose Nation and State Builders, los Estados Unidos interfirieron en la elaboración de las actas fundamentales de los nuevos Estados nacionales, que surgieron gracias a la deflagración del ex bloque soviético. Este tipo de intromisión no se presentó como si fuera una novedad en la historia de la política exterior norteamericana, sino que fue una constante suya a lo largo de todo el Siglo XX. En el mismo marco, Estados Unidos reforzó su tutelaje en diferentes puntos del planeta y promocionó reformas constitucionales. En Latinoamérica esto fue bien patente. Según Graziani, estas modificaciones son comparables a las “cartas otorgadas”. Las mismas –propias del tiempo medieval– son aquellas constituciones en cuya conformación y redacción no participa el pueblo por medio de los ciudadanos ni por medio de sus representantes, sino que es el rey o el órgano gobernante, generalmente ejecutivo, quien tiene el derecho de “acordar” al Estado las formas de organización y conformación que considere necesarias y convenientes, concediendo al pueblo y a los ciudadanos los derechos y garantías que estime apropiados para ellos y su misma autoridad.
Graziani, quien es un acérrimo promotor de la multipolaridad, y que considera como muy importante en el tablero geopolítico mundial el desarrollo de la integración latinoamericana –como uno de los elementos clave para el avance de la desarticulación efectiva de la unipolaridad–, afirma que “en el proceso de transición desde la fase unipolar hacia la fase multipolar se hace necesaria la formulación de nuevos paradigmas constitucionales articulados continentalmente”, debido a que en el marco de las relaciones geopolíticas mundiales, “las constituciones nacionales de los Estados no hegemónicos de hecho son ordenanzas jurídicas parecidas a las cartas otorgadas del Ochocientos, es decir, simples concesiones”, asegurando luego que “todo ello pone en evidencia, una vez más, que la dimensión del Estado nacional es insuficiente para asegurar la independencia y aun la identidad cultural de la población de la que es expresión política. Puesto que en la actualidad la dimensión geopolítica posee la capacidad suficiente de satisfacer las exigencias de los pueblos, desde una perspectiva continental (o gran regional), resulta importante proponer modelos constitucionales que tengan en consideración este hecho extraordinario. Y no sólo por razones heurísticas. De hecho, estos nuevos paradigmas –basados en la dimensión continental del Estado–, constituirían las guías para hacer más incisivas y coherentes las alianzas (geoestratégicas y geoeconómicas) hasta ahora impulsadas por los mayores países de Eurasia y de América Indiolatina, con el objetivo de la integración de los respectivos espacios continentales”.
Estas apreciaciones del sociólogo italiano no son ajenas al desarrollo de las diferentes herramientas de integración que hoy se hacen presentes en la región. Por lo contrario, Graziani nunca deja de señalar el rol capital que cumple un organismo como es la Unasur.
Una nueva institucionalidad. En los diferentes procesos constituyentes de Suramérica, además de debatir los derechos de todos los ciudadanos y la autonomía nacional, hay un aspecto esencial que es el referido al cuidado del medio ambiente y sobre todo a la protección de los principales recursos naturales. Las grandes corporaciones internacionales, a través de sus medios afines de comunicación, siempre silenciaron lo más importante de las nuevas Cartas Magnas para realizar una feroz crítica a lo que llaman “hiperpresidencialismo”. Como si las respectivas reformas hubieran sido hechas exclusivamente para perpetuar a los gobernantes.
“Única. Juró sobre esta moribunda Constitución. Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro” dijo Hugo Chávez al asumir su primera presidencia en febrero de 1999. Ese mismo año se desarrolló la asamblea constituyente que promulgaría una nueva Constitución el 15 de diciembre. De esta forma, pocos días antes de culminar el siglo, Venezuela produjo su refundación como república, constituyéndose así la República Bolivariana de Venezuela como “una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para ésta y las futuras generaciones”.
La experiencia venezolana abrió un proceso que luego sería casi como un factor común en todo el continente. Sin dudas, un rol paradigmático fue el que inició Hugo Chávez al llegar a Miraflores. Tras llegar al gobierno, tanto el dirigente campesino e indígena Evo Morales como su par ecuatoriano Rafael Correa se hicieron eco del ejemplo del comandante bolivariano, y tras varios años de luchas de los pueblos ecuatoriano y boliviano, ambos mandatarios se propusieron institucionalizar los procesos de cambio social que previamente venían desarrollando los sectores populares de ambos países.
Lo significativo de los procesos constituyentes tanto en Bolivia como en Ecuador fue la gran participación de masas, entre las cuales se destaca la de los pueblos originarios de ambos países, que lograrían institucionalizar constituciones políticas de un Estado que ahora se proclamaba plurinacional, multiétnico y partidario del Buen Vivir.
Sumak Kawsay, Suma Qamaña. Buen vivir no implica el goce indiscriminado de todos los placeres conocidos: comer, beber, dormir o tener sexo, sumando a todo ello el consumismo extremo; sino como una propuesta colectiva que se ajusta a la armonía con los otros, y a su vez con el medio ambiente, con la tierra.
El Sumak Kawsay, en el quechua ecuatoriano implica principalmente ni un mejor ni un peor vivir que el resto de la comunidad. También sugiere el eludir la prisa que lleva a querer mejorar obsesivamente nuestro pasar. Vivir en consonancia con los otros, y sin desvivirse por mejorarla, son sus principios fundantes.
El Suma Qamaña en el aymará boliviano posee una significación más colectiva y podría ser traducido como un buen convivir, como una sociedad buena para todos y en completa armonía.
El Sumak Kawsay fue incorporado a la nueva Constitución ecuatoriana de 2008 donde se enuncia que: “Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay”, mientras que en la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009 se escribe que: “El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama Hulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y ahavai ñan (camino o vida noble)”.
Ambas constituciones plurinacionales se pronuncian por una ética que rastrea en las culturas autóctonas que fueron diezmadas por los conquistadores. Una iniciativa que plantea desde la misma tierra, encontrar una manera de relacionarse con los otros y con el medio, diferente a la que fue impuesta y que aún hoy resulta difícil desembarazarse de ella. Precedentes como los de Ecuador y Bolivia son mucho más que un buen aliciente.
Publicado en:
http://www.infonews.com/permalink/147084/
jueves, 17 de abril de 2014
Venezuela recuerda con hidalguía la Batalla de Matasiete, por Héctor Escalante (para YWKERadioMundial del 30-07-08)
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Por HéCTOR ESCALANTE
La isla de Margarita y toda Venezuela recordaran este jueves 31 de
julio la histórica batalla que tuvo lugar hace 191 años en las faldas,
bosques, lomas y cocaleros del cerro Matasiete, y que enfrentó a
patriotas y realistas siendo determinante para el proceso de
independencia de Venezuela.
El 31 de julio de 1817, los patriotas margariteños se enfrentaron a los realistas, dirigidos por el general Pablo Morillo y fue tal el valor mostrado que ese día fueron nombrados neoespartanos, para recordar el coraje de los griegos.
“Esta es la batalla de más trascendencia para la historia de Margarita”, asegura el cronista Luis Marcano Boadas. “Matasiete es la lección, es el valor y la hidalguía; es la gloria que viene a complementar el triunfo de la campaña de Guayana y que se cristaliza luego con la Batalla de Carabobo”, refirió.
El objetivo de Morillo era tomar el Portachuelo que se encuentra entre La Asunción y Tacarigua, ya que de esta manera garantizaba las movilizaciones en la zona.
El acceso al lugar era difícil. Además de los obstáculos naturales opuestos por los bosques de tunales, los patriotas habían construido reducto, zanjas, parapetos y fosos alrededor de la ciudad. Morillo cubre sus espaldas con el cerro de Matasiete, esperando un ataque frontal.
Para lograr su objetivo se sitúa con sus tropas en el Cerro Matasiete y espera avanzar para la batalla frontal, pero los patriotas impiden la marcha y alrededor de las 8:30 de la mañana de aquel día se desata una lucha sangrienta. Los patriotas, dirigidos por Francisco Esteban Gómez, pelean durante todo el día y pasadas las 4:00 de la tarde Morillo ordena la retirada a sus hombres.
En torno a estos hechos, el cronista Marcano Boadas asegura que aún nadie se explica como los 3 mil hombres de Morillo pudieron ser derrotados por los 300 patriotas que comandaba Francisco Esteban Gómez.
Luis Marcano Boadas también recuerda estas historias, que se han repetido por años en los pueblos de Margarita y que hablan de una ayuda divina en los campos de batalla, siempre a favor de los patriotas. El lugar en el que tuvo lugar la Batalla de Matasiete fue declarado monumento natural el 27 de febrero de 1974.
Hubo hasta quienes creyeron ver una bella mujer en lo mas encarnizado de la lucha y cuando se creía que podía flaquear los animaba corriendo de un lado y socorriendo a los heridos y según, esa mujer no era otra que la Virgen del Valle, que desde entonces ganó el cognomento de la Virgen Patriota.
También se repite la historia, en los pueblos de Nueva Esparta, de una mujer que durante aquel día de dura pelea atendió y socorrió a los heridos y luego no pudo ser localizada.
Las tropas margariteñas saldrían de la isla a pelear al lado de sus hermanos de Tierra Firme. La historia nos los muestra en Apure, con el comandante Antonio Díaz al lado de Páez; en Carabobo, con su coterráneo el general en jefe Santiago Mariño; En Ayacucho, al lado del Mariscal Antonio José de Sucre y en El Callao, último reducto de los españoles en este continente, murieron por la libertad americana los margariteños: José González, Francisco Guzmán, Juan Ortega, Juan Cosme y Rafael Alvarado.
Publicado en:
http://radiomundial.com.ve/node/216954#.U0_ilVHqZVA.twitter
El 31 de julio de 1817, los patriotas margariteños se enfrentaron a los realistas, dirigidos por el general Pablo Morillo y fue tal el valor mostrado que ese día fueron nombrados neoespartanos, para recordar el coraje de los griegos.
“Esta es la batalla de más trascendencia para la historia de Margarita”, asegura el cronista Luis Marcano Boadas. “Matasiete es la lección, es el valor y la hidalguía; es la gloria que viene a complementar el triunfo de la campaña de Guayana y que se cristaliza luego con la Batalla de Carabobo”, refirió.
El objetivo de Morillo era tomar el Portachuelo que se encuentra entre La Asunción y Tacarigua, ya que de esta manera garantizaba las movilizaciones en la zona.
El acceso al lugar era difícil. Además de los obstáculos naturales opuestos por los bosques de tunales, los patriotas habían construido reducto, zanjas, parapetos y fosos alrededor de la ciudad. Morillo cubre sus espaldas con el cerro de Matasiete, esperando un ataque frontal.
Para lograr su objetivo se sitúa con sus tropas en el Cerro Matasiete y espera avanzar para la batalla frontal, pero los patriotas impiden la marcha y alrededor de las 8:30 de la mañana de aquel día se desata una lucha sangrienta. Los patriotas, dirigidos por Francisco Esteban Gómez, pelean durante todo el día y pasadas las 4:00 de la tarde Morillo ordena la retirada a sus hombres.
En torno a estos hechos, el cronista Marcano Boadas asegura que aún nadie se explica como los 3 mil hombres de Morillo pudieron ser derrotados por los 300 patriotas que comandaba Francisco Esteban Gómez.
Luis Marcano Boadas también recuerda estas historias, que se han repetido por años en los pueblos de Margarita y que hablan de una ayuda divina en los campos de batalla, siempre a favor de los patriotas. El lugar en el que tuvo lugar la Batalla de Matasiete fue declarado monumento natural el 27 de febrero de 1974.
Hubo hasta quienes creyeron ver una bella mujer en lo mas encarnizado de la lucha y cuando se creía que podía flaquear los animaba corriendo de un lado y socorriendo a los heridos y según, esa mujer no era otra que la Virgen del Valle, que desde entonces ganó el cognomento de la Virgen Patriota.
También se repite la historia, en los pueblos de Nueva Esparta, de una mujer que durante aquel día de dura pelea atendió y socorrió a los heridos y luego no pudo ser localizada.
Las tropas margariteñas saldrían de la isla a pelear al lado de sus hermanos de Tierra Firme. La historia nos los muestra en Apure, con el comandante Antonio Díaz al lado de Páez; en Carabobo, con su coterráneo el general en jefe Santiago Mariño; En Ayacucho, al lado del Mariscal Antonio José de Sucre y en El Callao, último reducto de los españoles en este continente, murieron por la libertad americana los margariteños: José González, Francisco Guzmán, Juan Ortega, Juan Cosme y Rafael Alvarado.
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sábado, 12 de abril de 2014
LO QUE LOS MEDIOS CHILENOS NO TE CONTARÁN DE LO QUE PASA EN VENEZUELA, por Palöma Grunert (para "mundoclay.com" de abril de 2014)
EL CONFLICTO DE VENEZUELA ES UN MONTAJE MACABRO, SEGÚN ESTE VÍDEO
"Hace 15 años que en Venezuela están gobernando los ratones"Palöma Grunert
VER EL VIDEO COMPLETO
Se
conoce este vídeo publicado el 2 de Abril de 2014, que muestra otra
cara de Venezuela y su conflicto, en la descripción el autor escribe:
"A
casi dos meses del inicio de las protestas de la oposición en
Venezuela, en medio de una crisis que tiene al mundo pendiente del país
petrolero, Noesnalaferia contribuye con este vídeo que pretende ser un
aporte a la discusión.
Doce minutos que definitivamente valen la pena ver y que presentan una mirada que los medios oficiales no quieren que sepas."
http://mundoclay.com/news.php?art=266
miércoles, 12 de marzo de 2014
LA HISTORIA SECUESTRADA POR EL POSITIVISMO OLIGARCA, por Martín Guedez (para "Aporrea" del 07-07-11)
La historiografía
oligarca siempre robando el protagonismo del pueblo y nosotros como
cándidos compinches con la excepción de Radio Nacional de Venezuela.
La clase dominante sabe bien que para garantizar el dominio de un sector explotador tan minoritario de población sobre las inmensas mayorías de trabajadores y campesinos explotados, masacrados y agredidos sin compasión, necesita ganar la batalla en la mente de los explotados. Debe lograr que el explotado sienta que su rol es justo. Debe apropiarse de la figuración y protagonismo de todos los hechos de profunda significación espiritual y emocional en el alma del pueblo. Este es precisamente el macabro y miserable rol que juega a su favor la disciplina de la historia positivista. Este Bicentenario lucía (aún luce) como una oportunidad histórica para reivindicar el marco de lucha de clases y protagonismo de las masas siempre invisibilizadas de pardos, mulatos, mestizos, negros, zambos e indígenas en la lucha de cinco siglos por la libertad, por la igualdad y la justicia.
Algún esfuerzo se ha hecho en este sentido, De todos nuestros medios ha sido Radio Nacional de Venezuela y sus compatriotas dirigentes: Helena Salcedo, Heida Salcedo, Manuel Lazo, Armando Carías y Marlyn Dalila Cavaniel quienes con más fuerza han impedido este secuestro, pero siento con dolor que la historia oligarca ha vuelto a ganarnos la batalla. Lo hicieron el 19 de abril de 2010 y ha vuelto a hacerlo en esta oportunidad. A pesar de disponer de material suficiente de la mano del materialismo histórico la mayoría de los trabajos han tenido la huella descafeinada, centrada en personajes y fechas, que caracteriza a la historiografía oligarca. Se cuelan, se filtran, se apropian del protagonismo, caemos en la trampa, nos siguen contando la historia que siempre nos han contado, la historia que hicieron “ellos”, la historia en la que el pueblo apenas puso gritos y ruidos. ¡Una Pena!
¡A ver cuando terminamos de entender! La historia de la humanidad, desde la aparición de la explotación del hombre por el hombre, es la historia de la lucha de clases. Todo cuanto acontece está inscrito en este marco. Esa lucha perenne, unas veces transcurre subterránea, casi silente y en ocasiones emerge como un volcán irresistible arrojando el fuego transformador. En forma muy parecida a como ocurre con los sismos: la tierra está en constante movimiento, roces y apretamientos de placas contra placas, de fallas que se mueven, y no las sentimos. La mayoría de las veces las percibimos cuando se produce el rompimiento, el salto cualitativo.
El 5 de julio de 1811, día que debe ser reconocido y declarado como el de la DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA, es uno de esos terremotos. No se llega a los acontecimientos del 5 de julio ni en forma casual ni en forma gratuita. El 5 de julio recoge y reúne un proceso de enfrentamientos y contradicciones alrededor de lo que palabras y conceptos como “Patria”, “Libertad” o “Soberanía” significaba para los distintos estamentos en que estaba dividida la sociedad venezolana de su tiempo. Para unos, patria, libertad o soberanía significaba entonces –como significa hoy, significará mañana y significará siempre- espacio físico donde “progresar” y hacer negocios; libertad para comerciar y producir sin ataduras éticas, o derecho a decidir que hacer y como hacer con lo que es “mío”, con el egoísmo y la avaricia de primero ; para otros, algunos mantuanos progresistas y revolucionarios, pero especialmente para el hombre y la mujer excluidos, explotados, sin derechos… la patria, la libertad y la soberanía significaba el hombre, la mujer, el niño y la niña, con derecho al trabajo, con derecho a la tierra, al cielo, al mar y a los ríos; libertad para no ser esclavizados; soberanía para decidir su destino. En ese mar encrespado de contradicciones se llega al 5 de julio de 1811. Las contradicciones hicieron metástasis. Durante los catorce meses y unos pocos días que van desde el 19 de abril de 1810 hasta el 5 de julio de 1811 las contradicciones se fueron haciendo presente con fuerza irresistible. De un lado, la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, empeñada en cerrarle el paso a toda forma de independencia que pudiera significar la pérdida de sus groseros privilegios y del otro quienes reclamaban y exigen derechos, libertad y soberanía plena. La pretensión de los sectores privilegiados, ayer como hoy, puede verse en algunos números de la Gazeta de Caracas, medio al servicio del mantuanaje –ayer como hoy: una prensa al servicio de una causa antipatria publicando reclamos y sentencias de muerte contra la “chusma” que se atrevía a pintar en las calles de Caracas reclamos de Igualdad, Libertad y Soberanía.
26 de julio de 1810: “La Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII decreta la pena de muerte para los que propaguen rumores sediciosos en contra de la Junta Conservadora o de su amado Fernando VII.
Está claro que los “sediciosos propagadores de rumores”, eran aquellos y aquellas que no podían concebir la independencia patria sin la libertad, sin la igualdad y sin la soberanía plenas. Algunos sectores mantuanos, entre los que destacan Bolívar, Roscio, Ribas, Muñoz Tébar, etc., y especialmente la clase de los pardos ofrecen dura resistencia a las pretensiones conservadoras. El Congreso, en el cual se hacen presente estas contradicciones, se ve forzado, progresiva e indeclinablemente, a tomar posiciones consecuentes con los valores de soberanía absoluta, libertad, justicia e igualdad. No fueron “cambios de opinión” de algunos de estos oligarcas sino un paso atrás ante la presión ejercida por los sectores populares.
El 21 de octubre de 1810, en medio de las cada vez más tensas contradicciones entre la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII y su claro apego a los intereses del mantuanaje oligárquico contra los sectores revolucionarios, llegan a Caracas las noticias de los graves acontecimientos de Quito en donde las fuerzas realistas apresaron a los patriotas y cuando el pueblo intentó liberarlos, veintiocho patriotas fueron asesinados en los propios calabozos, los soldados se ensañaron con los cadáveres, saqueando luego la ciudad y asesinando 80 personas del pueblo, entre ellas tres mujeres y unos trece niños, la población de Caracas se conmovió generando entre los revolucionarios patriotas la inquietud, porque ante tantas vacilaciones y dilaciones aquí pudiera pasar algo similar. El 22 de octubre, ante la presión popular, la Junta Suprema se reunió de urgencia. Al momento de comenzar la reunión faltaban dos connotados miembros: José Félix Ribas y su hermano Francisco José. ¡No podían estar en este espacio dominado por la oligarquía estos dos grandes patriotas! No lo estaban porque encabezaban una manifestación pacífica que se dirigía a la sede de la Junta Suprema y que no por pacífica dejaba de infundir pavor a los mantuanos oligarcas. Cuando llega la manifestación al local de la Junta tomó la palabra Francisco José Ribas, exigiendo a la Junta resoluciones enérgicas. Los miembros de la Junta oyen al fogoso y radical orador y prometen adoptar medidas en defensa de los intereses públicos. Como demostración de sus buenas intenciones decretan honras fúnebres para las víctimas populares en Quito, las cuales tuvieron lugar en la Iglesia de Altagracia. La manifestación continuó por las calles de Caracas gritando sus consignas de independencia, libertad e igualdad y criticando fogosamente la indecisión de la Junta en medio de fogosos discursos de los líderes revolucionarios.
La respuesta de la Oligarquía mantuana presente en el gobierno no se hizo esperar. Considerando que la manifestación había generado un “peligroso escándalo público”, la Corte Suprema en reunión secreta acuerda la expulsión del territorio nacional de José Félix Ribas y de su hermano Francisco José. También se acordó la expulsión del territorio nacional de otro hermano de los Ribas, Juan Nepomuceno y del médico cirujano José María Gallegos. Los cuatro fueron expulsados por “los mantuanos defensores de los derechos de su amado Rey Fernando VII” a Jamaica, aunque todo indica que nunca pasaron de Curazao. Este era el clima de la época entre aquellos para quienes la patria es negocio y los otros para quienes la Patria es humanidad. Las calles de Caracas amanecían con pintas (hoy los llamaríamos “grafittis” para estar en la onda con la semántica delolast) realizadas por los pardos y en general los excluidos exigiendo “Independencia con justicia, igualdad y libertad” Así fue entonces, así es hoy y así será en tanto exista la explotación del hombre por el hombre y la lucha de clases.
Cuando al cumplirse el primer centenario de estos acontecimientos los miembros de la Academia Nacional de la Historia (Esa misma que hoy preside una joya montada al aire de la burguesía apátrida de nuestros días de nombre Elías Pino Iturrieta y quien considera que “El patriota fue Páez y Bolívar un ambicioso aventurero”) debieron dar justificación que lavase la cara a la oligarquía mantuana de modo que ante la historia que se imparte en las escuelas ellos –a pesar de su posición nauseabunda- emitieron una especie de sentencia que cerrase para siempre la discusión según la cual los mantuanos que propiciaban en la Junta Suprema los derechos de “nuestro amado Rey Fernando VII”, no lo hicieron por falta de patriotismo sino por abnegada prudencia, como una estrategia para no escandalizar al pueblo ¡Faltaría más!, en otras palabras el mantuanaje actuó como lo hizo, de espaldas a la patria, pero “estaban preñados de buenas intenciones” La historia no se repite mecánicamente pero…¡cómo guardan parecido los hechos de un tiempo y otro!
Ante semejante exabrupto al castigar –como se hizo- el fuego patrio de los “revoltosos”, el historiador Juan Vicente González dice “Condenándolos sin oírlos, en nombre de la salud pública, ¿no lanzaban al acaso de nuevas revueltas su impopular autoridad? Los que celebran como energía esta medida impolítica, ignoran que la violencia es la energía de los débiles”
Cuando el 5 de julio de 1810 Bolívar regresa de Inglaterra a donde había sido enviado junto a López Méndez y Andrés Bello a gestionar el reconocimiento del nuevo gobierno y solicitar ayuda, anuncia la llegada de Francisco de Miranda. Hacía unos cuatro años que había desembarcado en Coro donde fue repelido, condenado y expulsado por el mantuanaje y la Iglesia Católica en la persona del Obispo de Mérida quien alertó al pueblo de no recibir y rechazar a este “mensajero del demonio”. A lo largo de todo ese tiempo el mantuanaje dominante había sembrado una leyenda de horror sobre su persona. La Junta Suprema se apresuró a decretar su no admisión en el país, pues al estar el país gobernado por una Junta que lo hacía en nombre de Fernando VII, resultaba una contradicción insalvable dejar entrar al país a un venezolano enemigo declarado de la Corona y del Rey Fernando VII. El comandante de la Guaira recibió órdenes estrictas de no dejarlo desembarcar e incluso hubo quienes propusieron darle un cargo diplomático en Inglaterra (eran los más benévolos) a fin de deshacerse de tan inoportuna presencia. Sin embargo, cuando el día 10 de diciembre de 1810 arribó al puerto de la Guaira el bergantín inglés Avón, trayendo a Miranda, una verdadera multitud de pueblo salió a recibirlo. Bajó a tierra patria, Miranda, en medio de vítores, aclamaciones y consignas patrióticas y libertarias. El pueblo humilde lo aclamaba como Padre y Redentor de la Patria verdadera. Ante estos hechos consumados a la Junta no le quedó otra alternativa que aceptar la presencia de Miranda, de modo que en nombre de la Junta el día 12 del mismo mes, dos días después de su arribo arropado por el fervor popular, el Dr. Juan Germán Roscio le envió la autorización para subir a Caracas. Además de “agradecerle” sus servicios soterradamente se le recomendaba al gran Miranda, “permanecer tranquilo, de modo que desvaneciera con su conducta (¿podríamos decir “buena conducta”?) cualquier prevención que hubiese contra su persona. Simón Bolívar junto a uno de los hermanos Tovar lo recibió en su Caracas. El padre Madariaga, quien se había manifestado fogosa y violentamente contra Miranda, ante el hecho consumado de su presencia, fue el único miembro del gobierno que fue a recibirlo en la bajada de la cumbre, recordemos que era ese el camino que unía la Guaira con Caracas en ese tiempo. Bolívar lo albergó en su propia casa y lo puso en contacto de inmediato con los más fogosos patriotas.
Con su presencia Miranda había logrado, al menos por el momento, neutralizar la demonizadora campaña que se había tejido en su contra. La Junta Suprema lo nombró Teniente General y le asignó un sueldo de unos tres mil pesos, mandando a quitar toda la abundantísima referencia que en su contra existía en los archivos públicos. La derecha es sabia a la hora de dar un paso al costado para preparar el siguiente zarpazo. Todo alrededor de Miranda cambia y su prestigio va meteóricamente en ascenso. Él mismo le escribe a Lord Wellesley y le dice “El gobierno y el pueblo de Venezuela me han recibido con grandes aplausos, amistad y afecto, dándome al mismo tiempo compensas cívicas y militares” Todos daban muestras de alegría y afecto hacia el héroe. Sin embargo, fueron los jóvenes revolucionarios los que demostraron más entusiasmo viendo en él un héroe que trabajaría sin descanso por la ansiada independencia absoluta sin tantas dilaciones, dudas y remilgos. Con los jóvenes revolucionarios fue Miranda a la Sociedad Patriótica donde exaltó la necesidad de la independencia absoluta de la patria, noticia tenebrosa para la clase mantuana.
La Revolución de la Independencia primera –la segunda y definitiva se está pariendo- nació bajo el signo inexorable de la justicia y la igualdad. Del mismo modo como los pequeños pasos que se dan en la vida –en los estudios diarios, por ejemplo- conducen al momento de magnífico de la profesionalización de la persona, así los pequeños acontecimientos son imprescindibles para alcanzar los grandes momentos de la historia. Así es la lucha de clases a todo lo largo de la historia. Hay un momento en el cual las cosas pequeñas se acumulan, se hacen indetenibles y la historia pare –con dolores de parto- los grandes acontecimientos que luego recoge la historia como señeros y grandiosos. El 5 de julio de 1811 se gestó dentro del cuadro de contradicciones de clase que es el motor de la historia, del mismo modo que el 4 de febrero de 1992 se gestó este grandioso movimiento emancipador que hoy vivimos. (Sería bueno que nos enterásemos de una buena vez todos y todas, porque así es la historia de los pueblos, esa que prefieren olvidar y que tan poco, tan poco, gusta a la derecha) En aquel momento las fuerzas oligarcas recomendaban calma y obediencia en momentos en que los excluidos reclamaban rebelión contra la usurpación. La derecha mantuana recomendaba la sujeción al marco jurídico –exactamente igual que hoy- cuando de lo que se trata es de forjar un nuevo Derecho del Pueblo. Invocaban normas y principios morales (recordar que Moral viene del latín mores, que significa “costumbres”) cuando se trataba de romper con la aceptación antiética de la esclavitud del hombre por el hombre. Sugerían –ladinos como sólo ellos pueden serlo- a voz bajita y entre susurros lo que tenía que ser gritado a los cuatro vientos con pasión sagrada. Recomendaban caminar con prudencia cuando el tiempo exigía saltar con abnegación y valentía. Todo era prudencia, legalidad y sagrada obediencia a Dios y sus representantes, cuando el momento demandaba arrojo, irreverencia y lealtad sólo a la Patria Soberana, igualitaria y justa.
De nuevo Juan Vicente González, quien nunca fue precisamente un historiador adscrito al materialismo histórico, nos regala un retrato fiel del momento y de las pasiones que se vivían en el seno de la Sociedad Patriótica en contraposición con la sumisión que habitaba en la Junta Conservadora dominada por el mantuanaje “Miranda había traído la idea de París, tierra clásica de tumultuarias asociaciones; Bolívar la fundó, llevando a su seno a los amigos de la independencia. Ribas la popularizó, le dio sus varoniles pasiones y tendencias, la hizo inflamar y hervir como el Etna. Nacida en medio de los peligros de una conspiración inmensa, la Sociedad Patriótica constituyó una legión activa, de desconfianza suma, de rencilloso espíritu, que de todo se alarmaba. Fue su destino ensayar al pueblo en la República… ser estímulo de los poderes públicos y la palanca de la Revolución”
Esta Sociedad Patriótica debe ser entendida como el primer partido político revolucionario fundado en Venezuela. La Sociedad Patriótica pudiera haber nacido con la creación el 14 de agosto de 1810 de la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía. Antes había existido una creada por el Rey Carlos III, el mismo que creó la Capitanía General de Venezuela en 1777, cuyo nombre era “Sociedad de Economía y Amigos del País”, que se reunía en la misma cuadra de Caracas que hoy lleva –por eso mismo- el nombre de Esquina de Sociedad. Esta Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía daría paso a la simplificación de Sociedad Patriótica, pasando a discutir temas casi exclusivamente políticos. Todo indica que fue Bolívar quien impulsó este cambio luego de su regreso de Inglaterra.
Francisco Javier Yanes, hace referencia a esta Sociedad Patriótica del modo siguiente: “Habíase establecido en la capital una sociedad con el dictado de patriótica, cuyos promotores y primeros directores fueron el general Miranda y el coronel Bolívar, y los asuntos de que se ocupaba eran los derechos y deberes del ciudadano, los principios constitutivos de los gobiernos y aquellos que trataban en el Congreso. El calor y entusiasmo con que se hablaba de libertad e igualdad de los hombres aumentó considerablemente el número de socios, de todas clases, estado y condiciones… (Fueron acusados por miembros del Congreso de que) … la Sociedad Patriótica era una reunión de jacobinos y propusieron su supresión… Entonces aparecieron pasquines y se regaron en la ciudad volantes (los medios de manipulación de la época) en los que se decía que el gobierno, dirigido por las opiniones de Miranda y la Sociedad Patriótica, tenían un plan para arrancar por donativos o empréstitos una parte o el todo de sus bienes a ciertas clases sociales, para subvenir a las necesidades de la Patria. Así fue que lograron alarmas a los canarios, y avivando cada día con diversas imposturas la desconfianza de aquellos idiotas, los precipitaron hasta el extremo de hacerlos entrar en una horrorosa conspiración” ¿Algún parecido con la carnicería, la moto, el apartamento o la bicicleta que le quitaría a esos idiotas (el calificativo es del patriota Francisco Javier Yanes) la Revolución Bolivariana?, ¿no es la derecha igual de desalmada ayer que hoy?
Otra característica decididamente revolucionaria y denunciadora de la lucha de clases que acontecía en medio de aquel proceso es que sus miembros eran –al principio- sólo blancos, para luego incorporar a mucha gente del pueblo, entre ellos pardos, mulatos y las llamadas “gente de color” En su mayoría la gente de pensamiento revolucionario formó parte de la Sociedad teniendo mucho cuidado con no aceptar godos o mantuanos por no ser partidarios de la independencia sino de la defensa de sus intereses. (Nota Bene: ¡Que bueno sería aprender estas lecciones hoy cuando se pronto nos aparecen Empresarios Socialistas” Válganos Dios ¡Empresarios Socialistas! ¡Tigres vegetarianos!) Llegó a ser tan dramática la contradicción entre patriotas y mantuanos conservadores presentes en el Congreso que llegaron a plantearse la necesidad de eliminar la Sociedad Patriótica o mudar el Congreso a otro lugar donde no “sufriera” la interferencia de los “revoltosos” de la Sociedad Patriótica.
La Sociedad Patriótica, inflamada en patriotismo y valores republicanos llegó a tener un periódico “El Patriota Venezolano” cuya primera edición vio la luz en junio de 1811 siendo dirigido por Vicente Salias y el jovencito Antonio Muñoz Tébar, el mismo que moriría heroicamente en 1814 en la Batalla de la Puerta, al cederle su caballo a Campo Elías. Tuvo su himno la Sociedad en el “Viva el Bravo Pueblo”, mismo que luego sería llamado “Gloria al Bravo Pueblo” e himno de todas y todos los venezolanos. Igualmente tuvo su bandera con los colores amarillo, azul y rojo, en franjas horizontales de mayor a menor, con su escudo de armas; una india sentada en una roca, sosteniendo con la mano derecha un asta rematada en el revolucionario gorro frigio; junto a la india emblemas del comercio, de las ciencias, de las artes, un caimán y vegetales; más allá buques mercantes y en último término el sol asomando sobre el horizonte marino. Así nos lo señala Arístides Rojas “Esta fue la bandera que acompañó a la Sociedad Patriótica cuando, en la tarde del 4 de julio de 1811, fue aquella recibida por el Congreso. Al siguiente día se declaró la independencia de Venezuela” Nótese que la bandera de la Sociedad Patriótica es precisamente la bandera mirandina hoy bandera de la Patria y no la de la Junta, cuya cucarda era “Roja, amarilla y negra con las iniciales de nuestro Rey Fernando” No puede haber duda alguna, por más que la historiografía lo intente, allí están quienes luchaban por la Patria Humanidad y quienes defendían, ayer como hoy, la patria negocio y, para decirlo con las palabras del panita Alí “lo que hacen es manosearla”
La Sociedad Patriótica representó pues la lucha de los excluidos por alcanzar patria con justicia e igualdad. En su seno estaban representadas las ideas más radicales y profundas de libertad y justicia. Dentro de ella había también –como en todos los procesos- los impacientes, los que hoy podríamos llamar los “aceleraditos” ¡Ah, Manuel Brito!, aquellos partidarios de utilizar de inmediato los medios más violentos y audaces para lograr el objetivo. Estos, ante la posición -aún dentro de la Sociedad Patriótica- de quienes llamaban al talento estratégico, al sentido del momento histórico y un cierto grado de mesura, negándose literalmente a asaltar el Congreso, optaron por separarse de la Sociedad. Será el Sacerdote José Joaquín Liendo y Larrea (una especie de Lina Ron de nuestros días) quien encabezará el grupo de los aceleraditos. En la casa de una prima del sacerdote, doña Micaela Delgado, se fundó el llamado “Club de los Sin camisa” ¿Verdad que nunca nos hablaron de ellos? Su nombre probablemente hacía referencia a los sans-coulote de la Revolución Francesa y luego recurrentemente apareciendo a lo largo de la historia revolucionaria de los pueblos es un buen indicativo de la existencia indudable de las contradicciones de la lucha de clases tan delicadamente invisibilizada por la historiografía positivista al servicio de las clases dominantes. Sabemos de la prédica incendiaria del Padre José Joaquín Liendo, lo que nos da una idea clara de cómo era el Club de los Sin Camisa. Fogoso partidario de las ideas de Libertad, Igualdad y Justicia, tenía para España, los españoles y las autoridades imperiales los epítetos más encendidos. El Rey –según Liendo- debía morir y los españoles y los europeos debían ser exterminados. Era un orador insigne y un propagandista a tiempo completo de la Revolución, era un hombre que creía en la Revolución y no se conformaba con nada menos. En una ocasión, en un aniversario del 19 de abril, organizó una manifestación popular y se dirigió al río Guaire portando un retrato del Rey Fernando VII. Lo sumergió tres veces en el agua del río para “ahogar” al rey miserable y luego en medio de peculiares ceremonias enterró el retrato para simbolizar con ello el fin del imperialismo en la Patria Venezuela. Fue este hombre el primero en usar una cinta amarilla en el brazo izquierdo como símbolo de Revolución e Independencia. En una celebración revolucionaria iluminó totalmente su casa y colocó al frente los retratos de José María España y Manuel Gual. En la apasionante aventura de Los Sin Camisa (esos mismos que nunca conocieron nuestros jóvenes estudiantes formados con la inyección de amnesia inducida que los historiadores al servicio de la Oligarquía llaman “Historia de Venezuela” según los programas) cantaban un himno, con algunas variantes la Carmañola Americana, escrita por Cortés de Campomanes para la revolución de Gual y España a la que Landaeta seguramente puso música y cuya letra decía:
Aunque soy un sin camisa
un baile tengo que dar
y en lugar de las guitarras
cañones resonarán.
Que bailen los sin camisa
y viva y viva este son,
que bailen los sin camisa
y viva el son del cañón!
Liendo improvisaba un estribillo para esta canción… hermoso… oigamos…
Yo soy el sin camisa,
yo soy el sin calzones,
porque me los robaron
los españoles
En medio de las luchas patrias, el Club de los Sin Camisa, fue un grupo de revolucionarios superjacobinos salidos de la Sociedad Patriótica de cuya radicalidad y vehemencia patria nunca supimos los venezolanos por los libros de historia. Una pena que en nuestro país tengamos la avenida principal de Caracas llamada Francisco Fajardo en honor a un colaboracionista con la clase que oprimió a su pueblo y en cambio no haya ni un solo recuerdo para el Sacerdote Liendo que murió en medio de terribles dolores prisionero en La Guaira, como atestigua el médico que lo visitó, el Dr. José María Vargas.
Se siguen tensando las contradicciones. El 1ro de Julio de 1811, apenas cuatro días antes del 5 de julio, el Supremo Congreso de Venezuela, presidido por Francisco Javier Yánes, proclama los derechos del pueblo. Nótese la ruptura con “los derechos de Fernando VII” y el rescate del principio de Soberanía por parte del pueblo. Rescate del “principio de soberanía” porque la verdadera Soberanía ha debido esperar doscientos años a la Revolución Bolivariana para adquirir cuerpo y sentido. En todo caso, en su primer artículo dice: “La Soberanía reside en el pueblo, y el ejercicio de ella en los ciudadanos con derecho a sufragio por medio de sus apoderados legalmente constituidos” Sólo una minúscula porción de las personas tenía derecho al sufragio de modo que habría que reflexionar acerca del alcance de esta decisión a la luz del concepto de Soberanía universalmente aceptado de Jean Bodin, en su obra “Los Seis libros de la República”, es decir poder absoluto, perpetuo, imprescriptible e intransferible. De nuevo es claro que esta “concesión” de los sectores privilegiados no llegó por graciosa decisión sino consecuencia de la lucha.
La presencia inmanente de esta lucha de clases soterrada y de estas contradicciones emerge con fuerza irresistible en el discurso del joven Simón Bolívar ante la Sociedad Patriótica. En este discurso, ante las dudas y vacilaciones de sectores del Congreso dice:
“Lo que queremos es que esa unión (la de todos los sectores) sea efectiva para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad; unirnos para reposar, y para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso lo que debería estar decidido” y añade:
“… Que debemos atender a los resultados de la política de España. ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a ser libres? Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! ¡300 años de calma! ¿No bastan?... Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana, vacilar es perdernos!
Muestra Bolívar en este discurso su compromiso con la libertad de los Pueblos de América. Bolívar muestra el espíritu de lucha nuestro americanista que hoy recorre la espina dorsal del Continente: la libertad y la soberanía de todos los pueblos de América.
Así se llega al 5 de julio. “El Congreso declara solemnemente la Independencia de Venezuela, «en el nombre de Dios Todopoderoso». En el Acta se lee: «Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y la autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias unidas son, y de hecho y de deben ser desde hoy, de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes ...» El Acta, elaborada por Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, fue aprobada el día 7 por todos los diputados, con la sola excepción del padre Manuel Vicente Maya, diputado por La Grita. Poco a poco la fueron firmando los representantes, hasta que el 18 de agosto se estamparon las últimas firmas. Es por esto que al referirse a la efeméride del 5 de julio no debemos decirse «día de la firma del Acta de Independencia», porque no es verdad. Lo correcto es: 5 DE JULIO. DECLARACION DE LA INDEPENDENCIA. Desde que el ilustre José Gil Fortoul llamó la atención acerca del hecho, es ya un lugar común, en la Historiografía Venezolana, afirmar que los célebres cuadros de Juan Lovera y de Martín Tovar y Tovar que representan "La Firma del Acta de la Independencia" no corresponden estrictamente a la realidad histórica, pues la firma del Acta no se llevó a cabo el día 5 de julio de 1811, sino en una fecha posterior. También arranca de comienzos de este siglo, entre 1906 y 1910, el debate - en el cual tuvo igualmente destacada intervención el historiador larense - acerca de si el Acta de la Independencia que se conserva en el Arca del Salón Elíptico del Palacio Federal en Caracas debe ser considerada como el original del documento o como una copia muy valiosa y auténtica, eso sí, del mismo.
A partir de este momento las contradicciones se extreman hasta alcanzar el máximo insoluble de la guerra civil. Comienza una guerra que, aunque representada en “españoles” y “venezolanos”, realmente se verificó entre patriotas e imperialistas. Venezolanos contra venezolanos, unos al servicio de la patria y otros al servicio de sus intereses y privilegios significados en la monarquía española. No otra cosa fueron las guerras acaecidas a lo largo de la Primera y Segunda Repúblicas, hasta el momento en que la mano y el talento del Libertador convirtieron la guerra civil en guerra de Independencia. Ese es el sentido profundo del tan incomprendido como denostado Decreto de Guerra a Muerte. “Españoles y canarios contad con la muerte…” La percepción suprema del Libertador al advertir el contenido de guerra de clases en todo aquel despropósito, animó y orientó el sentido de los decretos de 1816 y 1817 de Liberación de los Esclavos y “Confiscación y Repartimiento de Tierras”. ¡Tierras y hombres libres! No se le puede pedir al esclavo que luche por los intereses del amo que lo oprime. ¡Tierras y hombres libres fue la bandera de Ezequiel Zamora, años después, luego de enlodadas, traicionadas y arriadas las banderas de Bolívar. ¡Tierra y hombres libres! Es la bandera de la Revolución Bolivariana casi dos siglos después. Por eso hoy gritamos a voz en cuello…¡Bolívar vive, la lucha sigue!, porque aquella lucha es esta. Porque ya basta del secuestro de la historia por la burguesía depredadora.
¡Con Chávez más resteaos que nunca!
martinguedez@gmail.com
La clase dominante sabe bien que para garantizar el dominio de un sector explotador tan minoritario de población sobre las inmensas mayorías de trabajadores y campesinos explotados, masacrados y agredidos sin compasión, necesita ganar la batalla en la mente de los explotados. Debe lograr que el explotado sienta que su rol es justo. Debe apropiarse de la figuración y protagonismo de todos los hechos de profunda significación espiritual y emocional en el alma del pueblo. Este es precisamente el macabro y miserable rol que juega a su favor la disciplina de la historia positivista. Este Bicentenario lucía (aún luce) como una oportunidad histórica para reivindicar el marco de lucha de clases y protagonismo de las masas siempre invisibilizadas de pardos, mulatos, mestizos, negros, zambos e indígenas en la lucha de cinco siglos por la libertad, por la igualdad y la justicia.
Algún esfuerzo se ha hecho en este sentido, De todos nuestros medios ha sido Radio Nacional de Venezuela y sus compatriotas dirigentes: Helena Salcedo, Heida Salcedo, Manuel Lazo, Armando Carías y Marlyn Dalila Cavaniel quienes con más fuerza han impedido este secuestro, pero siento con dolor que la historia oligarca ha vuelto a ganarnos la batalla. Lo hicieron el 19 de abril de 2010 y ha vuelto a hacerlo en esta oportunidad. A pesar de disponer de material suficiente de la mano del materialismo histórico la mayoría de los trabajos han tenido la huella descafeinada, centrada en personajes y fechas, que caracteriza a la historiografía oligarca. Se cuelan, se filtran, se apropian del protagonismo, caemos en la trampa, nos siguen contando la historia que siempre nos han contado, la historia que hicieron “ellos”, la historia en la que el pueblo apenas puso gritos y ruidos. ¡Una Pena!
¡A ver cuando terminamos de entender! La historia de la humanidad, desde la aparición de la explotación del hombre por el hombre, es la historia de la lucha de clases. Todo cuanto acontece está inscrito en este marco. Esa lucha perenne, unas veces transcurre subterránea, casi silente y en ocasiones emerge como un volcán irresistible arrojando el fuego transformador. En forma muy parecida a como ocurre con los sismos: la tierra está en constante movimiento, roces y apretamientos de placas contra placas, de fallas que se mueven, y no las sentimos. La mayoría de las veces las percibimos cuando se produce el rompimiento, el salto cualitativo.
El 5 de julio de 1811, día que debe ser reconocido y declarado como el de la DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA, es uno de esos terremotos. No se llega a los acontecimientos del 5 de julio ni en forma casual ni en forma gratuita. El 5 de julio recoge y reúne un proceso de enfrentamientos y contradicciones alrededor de lo que palabras y conceptos como “Patria”, “Libertad” o “Soberanía” significaba para los distintos estamentos en que estaba dividida la sociedad venezolana de su tiempo. Para unos, patria, libertad o soberanía significaba entonces –como significa hoy, significará mañana y significará siempre- espacio físico donde “progresar” y hacer negocios; libertad para comerciar y producir sin ataduras éticas, o derecho a decidir que hacer y como hacer con lo que es “mío”, con el egoísmo y la avaricia de primero ; para otros, algunos mantuanos progresistas y revolucionarios, pero especialmente para el hombre y la mujer excluidos, explotados, sin derechos… la patria, la libertad y la soberanía significaba el hombre, la mujer, el niño y la niña, con derecho al trabajo, con derecho a la tierra, al cielo, al mar y a los ríos; libertad para no ser esclavizados; soberanía para decidir su destino. En ese mar encrespado de contradicciones se llega al 5 de julio de 1811. Las contradicciones hicieron metástasis. Durante los catorce meses y unos pocos días que van desde el 19 de abril de 1810 hasta el 5 de julio de 1811 las contradicciones se fueron haciendo presente con fuerza irresistible. De un lado, la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, empeñada en cerrarle el paso a toda forma de independencia que pudiera significar la pérdida de sus groseros privilegios y del otro quienes reclamaban y exigen derechos, libertad y soberanía plena. La pretensión de los sectores privilegiados, ayer como hoy, puede verse en algunos números de la Gazeta de Caracas, medio al servicio del mantuanaje –ayer como hoy: una prensa al servicio de una causa antipatria publicando reclamos y sentencias de muerte contra la “chusma” que se atrevía a pintar en las calles de Caracas reclamos de Igualdad, Libertad y Soberanía.
26 de julio de 1810: “La Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII decreta la pena de muerte para los que propaguen rumores sediciosos en contra de la Junta Conservadora o de su amado Fernando VII.
Está claro que los “sediciosos propagadores de rumores”, eran aquellos y aquellas que no podían concebir la independencia patria sin la libertad, sin la igualdad y sin la soberanía plenas. Algunos sectores mantuanos, entre los que destacan Bolívar, Roscio, Ribas, Muñoz Tébar, etc., y especialmente la clase de los pardos ofrecen dura resistencia a las pretensiones conservadoras. El Congreso, en el cual se hacen presente estas contradicciones, se ve forzado, progresiva e indeclinablemente, a tomar posiciones consecuentes con los valores de soberanía absoluta, libertad, justicia e igualdad. No fueron “cambios de opinión” de algunos de estos oligarcas sino un paso atrás ante la presión ejercida por los sectores populares.
El 21 de octubre de 1810, en medio de las cada vez más tensas contradicciones entre la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII y su claro apego a los intereses del mantuanaje oligárquico contra los sectores revolucionarios, llegan a Caracas las noticias de los graves acontecimientos de Quito en donde las fuerzas realistas apresaron a los patriotas y cuando el pueblo intentó liberarlos, veintiocho patriotas fueron asesinados en los propios calabozos, los soldados se ensañaron con los cadáveres, saqueando luego la ciudad y asesinando 80 personas del pueblo, entre ellas tres mujeres y unos trece niños, la población de Caracas se conmovió generando entre los revolucionarios patriotas la inquietud, porque ante tantas vacilaciones y dilaciones aquí pudiera pasar algo similar. El 22 de octubre, ante la presión popular, la Junta Suprema se reunió de urgencia. Al momento de comenzar la reunión faltaban dos connotados miembros: José Félix Ribas y su hermano Francisco José. ¡No podían estar en este espacio dominado por la oligarquía estos dos grandes patriotas! No lo estaban porque encabezaban una manifestación pacífica que se dirigía a la sede de la Junta Suprema y que no por pacífica dejaba de infundir pavor a los mantuanos oligarcas. Cuando llega la manifestación al local de la Junta tomó la palabra Francisco José Ribas, exigiendo a la Junta resoluciones enérgicas. Los miembros de la Junta oyen al fogoso y radical orador y prometen adoptar medidas en defensa de los intereses públicos. Como demostración de sus buenas intenciones decretan honras fúnebres para las víctimas populares en Quito, las cuales tuvieron lugar en la Iglesia de Altagracia. La manifestación continuó por las calles de Caracas gritando sus consignas de independencia, libertad e igualdad y criticando fogosamente la indecisión de la Junta en medio de fogosos discursos de los líderes revolucionarios.
La respuesta de la Oligarquía mantuana presente en el gobierno no se hizo esperar. Considerando que la manifestación había generado un “peligroso escándalo público”, la Corte Suprema en reunión secreta acuerda la expulsión del territorio nacional de José Félix Ribas y de su hermano Francisco José. También se acordó la expulsión del territorio nacional de otro hermano de los Ribas, Juan Nepomuceno y del médico cirujano José María Gallegos. Los cuatro fueron expulsados por “los mantuanos defensores de los derechos de su amado Rey Fernando VII” a Jamaica, aunque todo indica que nunca pasaron de Curazao. Este era el clima de la época entre aquellos para quienes la patria es negocio y los otros para quienes la Patria es humanidad. Las calles de Caracas amanecían con pintas (hoy los llamaríamos “grafittis” para estar en la onda con la semántica delolast) realizadas por los pardos y en general los excluidos exigiendo “Independencia con justicia, igualdad y libertad” Así fue entonces, así es hoy y así será en tanto exista la explotación del hombre por el hombre y la lucha de clases.
Cuando al cumplirse el primer centenario de estos acontecimientos los miembros de la Academia Nacional de la Historia (Esa misma que hoy preside una joya montada al aire de la burguesía apátrida de nuestros días de nombre Elías Pino Iturrieta y quien considera que “El patriota fue Páez y Bolívar un ambicioso aventurero”) debieron dar justificación que lavase la cara a la oligarquía mantuana de modo que ante la historia que se imparte en las escuelas ellos –a pesar de su posición nauseabunda- emitieron una especie de sentencia que cerrase para siempre la discusión según la cual los mantuanos que propiciaban en la Junta Suprema los derechos de “nuestro amado Rey Fernando VII”, no lo hicieron por falta de patriotismo sino por abnegada prudencia, como una estrategia para no escandalizar al pueblo ¡Faltaría más!, en otras palabras el mantuanaje actuó como lo hizo, de espaldas a la patria, pero “estaban preñados de buenas intenciones” La historia no se repite mecánicamente pero…¡cómo guardan parecido los hechos de un tiempo y otro!
Ante semejante exabrupto al castigar –como se hizo- el fuego patrio de los “revoltosos”, el historiador Juan Vicente González dice “Condenándolos sin oírlos, en nombre de la salud pública, ¿no lanzaban al acaso de nuevas revueltas su impopular autoridad? Los que celebran como energía esta medida impolítica, ignoran que la violencia es la energía de los débiles”
Cuando el 5 de julio de 1810 Bolívar regresa de Inglaterra a donde había sido enviado junto a López Méndez y Andrés Bello a gestionar el reconocimiento del nuevo gobierno y solicitar ayuda, anuncia la llegada de Francisco de Miranda. Hacía unos cuatro años que había desembarcado en Coro donde fue repelido, condenado y expulsado por el mantuanaje y la Iglesia Católica en la persona del Obispo de Mérida quien alertó al pueblo de no recibir y rechazar a este “mensajero del demonio”. A lo largo de todo ese tiempo el mantuanaje dominante había sembrado una leyenda de horror sobre su persona. La Junta Suprema se apresuró a decretar su no admisión en el país, pues al estar el país gobernado por una Junta que lo hacía en nombre de Fernando VII, resultaba una contradicción insalvable dejar entrar al país a un venezolano enemigo declarado de la Corona y del Rey Fernando VII. El comandante de la Guaira recibió órdenes estrictas de no dejarlo desembarcar e incluso hubo quienes propusieron darle un cargo diplomático en Inglaterra (eran los más benévolos) a fin de deshacerse de tan inoportuna presencia. Sin embargo, cuando el día 10 de diciembre de 1810 arribó al puerto de la Guaira el bergantín inglés Avón, trayendo a Miranda, una verdadera multitud de pueblo salió a recibirlo. Bajó a tierra patria, Miranda, en medio de vítores, aclamaciones y consignas patrióticas y libertarias. El pueblo humilde lo aclamaba como Padre y Redentor de la Patria verdadera. Ante estos hechos consumados a la Junta no le quedó otra alternativa que aceptar la presencia de Miranda, de modo que en nombre de la Junta el día 12 del mismo mes, dos días después de su arribo arropado por el fervor popular, el Dr. Juan Germán Roscio le envió la autorización para subir a Caracas. Además de “agradecerle” sus servicios soterradamente se le recomendaba al gran Miranda, “permanecer tranquilo, de modo que desvaneciera con su conducta (¿podríamos decir “buena conducta”?) cualquier prevención que hubiese contra su persona. Simón Bolívar junto a uno de los hermanos Tovar lo recibió en su Caracas. El padre Madariaga, quien se había manifestado fogosa y violentamente contra Miranda, ante el hecho consumado de su presencia, fue el único miembro del gobierno que fue a recibirlo en la bajada de la cumbre, recordemos que era ese el camino que unía la Guaira con Caracas en ese tiempo. Bolívar lo albergó en su propia casa y lo puso en contacto de inmediato con los más fogosos patriotas.
Con su presencia Miranda había logrado, al menos por el momento, neutralizar la demonizadora campaña que se había tejido en su contra. La Junta Suprema lo nombró Teniente General y le asignó un sueldo de unos tres mil pesos, mandando a quitar toda la abundantísima referencia que en su contra existía en los archivos públicos. La derecha es sabia a la hora de dar un paso al costado para preparar el siguiente zarpazo. Todo alrededor de Miranda cambia y su prestigio va meteóricamente en ascenso. Él mismo le escribe a Lord Wellesley y le dice “El gobierno y el pueblo de Venezuela me han recibido con grandes aplausos, amistad y afecto, dándome al mismo tiempo compensas cívicas y militares” Todos daban muestras de alegría y afecto hacia el héroe. Sin embargo, fueron los jóvenes revolucionarios los que demostraron más entusiasmo viendo en él un héroe que trabajaría sin descanso por la ansiada independencia absoluta sin tantas dilaciones, dudas y remilgos. Con los jóvenes revolucionarios fue Miranda a la Sociedad Patriótica donde exaltó la necesidad de la independencia absoluta de la patria, noticia tenebrosa para la clase mantuana.
La Revolución de la Independencia primera –la segunda y definitiva se está pariendo- nació bajo el signo inexorable de la justicia y la igualdad. Del mismo modo como los pequeños pasos que se dan en la vida –en los estudios diarios, por ejemplo- conducen al momento de magnífico de la profesionalización de la persona, así los pequeños acontecimientos son imprescindibles para alcanzar los grandes momentos de la historia. Así es la lucha de clases a todo lo largo de la historia. Hay un momento en el cual las cosas pequeñas se acumulan, se hacen indetenibles y la historia pare –con dolores de parto- los grandes acontecimientos que luego recoge la historia como señeros y grandiosos. El 5 de julio de 1811 se gestó dentro del cuadro de contradicciones de clase que es el motor de la historia, del mismo modo que el 4 de febrero de 1992 se gestó este grandioso movimiento emancipador que hoy vivimos. (Sería bueno que nos enterásemos de una buena vez todos y todas, porque así es la historia de los pueblos, esa que prefieren olvidar y que tan poco, tan poco, gusta a la derecha) En aquel momento las fuerzas oligarcas recomendaban calma y obediencia en momentos en que los excluidos reclamaban rebelión contra la usurpación. La derecha mantuana recomendaba la sujeción al marco jurídico –exactamente igual que hoy- cuando de lo que se trata es de forjar un nuevo Derecho del Pueblo. Invocaban normas y principios morales (recordar que Moral viene del latín mores, que significa “costumbres”) cuando se trataba de romper con la aceptación antiética de la esclavitud del hombre por el hombre. Sugerían –ladinos como sólo ellos pueden serlo- a voz bajita y entre susurros lo que tenía que ser gritado a los cuatro vientos con pasión sagrada. Recomendaban caminar con prudencia cuando el tiempo exigía saltar con abnegación y valentía. Todo era prudencia, legalidad y sagrada obediencia a Dios y sus representantes, cuando el momento demandaba arrojo, irreverencia y lealtad sólo a la Patria Soberana, igualitaria y justa.
De nuevo Juan Vicente González, quien nunca fue precisamente un historiador adscrito al materialismo histórico, nos regala un retrato fiel del momento y de las pasiones que se vivían en el seno de la Sociedad Patriótica en contraposición con la sumisión que habitaba en la Junta Conservadora dominada por el mantuanaje “Miranda había traído la idea de París, tierra clásica de tumultuarias asociaciones; Bolívar la fundó, llevando a su seno a los amigos de la independencia. Ribas la popularizó, le dio sus varoniles pasiones y tendencias, la hizo inflamar y hervir como el Etna. Nacida en medio de los peligros de una conspiración inmensa, la Sociedad Patriótica constituyó una legión activa, de desconfianza suma, de rencilloso espíritu, que de todo se alarmaba. Fue su destino ensayar al pueblo en la República… ser estímulo de los poderes públicos y la palanca de la Revolución”
Esta Sociedad Patriótica debe ser entendida como el primer partido político revolucionario fundado en Venezuela. La Sociedad Patriótica pudiera haber nacido con la creación el 14 de agosto de 1810 de la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía. Antes había existido una creada por el Rey Carlos III, el mismo que creó la Capitanía General de Venezuela en 1777, cuyo nombre era “Sociedad de Economía y Amigos del País”, que se reunía en la misma cuadra de Caracas que hoy lleva –por eso mismo- el nombre de Esquina de Sociedad. Esta Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía daría paso a la simplificación de Sociedad Patriótica, pasando a discutir temas casi exclusivamente políticos. Todo indica que fue Bolívar quien impulsó este cambio luego de su regreso de Inglaterra.
Francisco Javier Yanes, hace referencia a esta Sociedad Patriótica del modo siguiente: “Habíase establecido en la capital una sociedad con el dictado de patriótica, cuyos promotores y primeros directores fueron el general Miranda y el coronel Bolívar, y los asuntos de que se ocupaba eran los derechos y deberes del ciudadano, los principios constitutivos de los gobiernos y aquellos que trataban en el Congreso. El calor y entusiasmo con que se hablaba de libertad e igualdad de los hombres aumentó considerablemente el número de socios, de todas clases, estado y condiciones… (Fueron acusados por miembros del Congreso de que) … la Sociedad Patriótica era una reunión de jacobinos y propusieron su supresión… Entonces aparecieron pasquines y se regaron en la ciudad volantes (los medios de manipulación de la época) en los que se decía que el gobierno, dirigido por las opiniones de Miranda y la Sociedad Patriótica, tenían un plan para arrancar por donativos o empréstitos una parte o el todo de sus bienes a ciertas clases sociales, para subvenir a las necesidades de la Patria. Así fue que lograron alarmas a los canarios, y avivando cada día con diversas imposturas la desconfianza de aquellos idiotas, los precipitaron hasta el extremo de hacerlos entrar en una horrorosa conspiración” ¿Algún parecido con la carnicería, la moto, el apartamento o la bicicleta que le quitaría a esos idiotas (el calificativo es del patriota Francisco Javier Yanes) la Revolución Bolivariana?, ¿no es la derecha igual de desalmada ayer que hoy?
Otra característica decididamente revolucionaria y denunciadora de la lucha de clases que acontecía en medio de aquel proceso es que sus miembros eran –al principio- sólo blancos, para luego incorporar a mucha gente del pueblo, entre ellos pardos, mulatos y las llamadas “gente de color” En su mayoría la gente de pensamiento revolucionario formó parte de la Sociedad teniendo mucho cuidado con no aceptar godos o mantuanos por no ser partidarios de la independencia sino de la defensa de sus intereses. (Nota Bene: ¡Que bueno sería aprender estas lecciones hoy cuando se pronto nos aparecen Empresarios Socialistas” Válganos Dios ¡Empresarios Socialistas! ¡Tigres vegetarianos!) Llegó a ser tan dramática la contradicción entre patriotas y mantuanos conservadores presentes en el Congreso que llegaron a plantearse la necesidad de eliminar la Sociedad Patriótica o mudar el Congreso a otro lugar donde no “sufriera” la interferencia de los “revoltosos” de la Sociedad Patriótica.
La Sociedad Patriótica, inflamada en patriotismo y valores republicanos llegó a tener un periódico “El Patriota Venezolano” cuya primera edición vio la luz en junio de 1811 siendo dirigido por Vicente Salias y el jovencito Antonio Muñoz Tébar, el mismo que moriría heroicamente en 1814 en la Batalla de la Puerta, al cederle su caballo a Campo Elías. Tuvo su himno la Sociedad en el “Viva el Bravo Pueblo”, mismo que luego sería llamado “Gloria al Bravo Pueblo” e himno de todas y todos los venezolanos. Igualmente tuvo su bandera con los colores amarillo, azul y rojo, en franjas horizontales de mayor a menor, con su escudo de armas; una india sentada en una roca, sosteniendo con la mano derecha un asta rematada en el revolucionario gorro frigio; junto a la india emblemas del comercio, de las ciencias, de las artes, un caimán y vegetales; más allá buques mercantes y en último término el sol asomando sobre el horizonte marino. Así nos lo señala Arístides Rojas “Esta fue la bandera que acompañó a la Sociedad Patriótica cuando, en la tarde del 4 de julio de 1811, fue aquella recibida por el Congreso. Al siguiente día se declaró la independencia de Venezuela” Nótese que la bandera de la Sociedad Patriótica es precisamente la bandera mirandina hoy bandera de la Patria y no la de la Junta, cuya cucarda era “Roja, amarilla y negra con las iniciales de nuestro Rey Fernando” No puede haber duda alguna, por más que la historiografía lo intente, allí están quienes luchaban por la Patria Humanidad y quienes defendían, ayer como hoy, la patria negocio y, para decirlo con las palabras del panita Alí “lo que hacen es manosearla”
La Sociedad Patriótica representó pues la lucha de los excluidos por alcanzar patria con justicia e igualdad. En su seno estaban representadas las ideas más radicales y profundas de libertad y justicia. Dentro de ella había también –como en todos los procesos- los impacientes, los que hoy podríamos llamar los “aceleraditos” ¡Ah, Manuel Brito!, aquellos partidarios de utilizar de inmediato los medios más violentos y audaces para lograr el objetivo. Estos, ante la posición -aún dentro de la Sociedad Patriótica- de quienes llamaban al talento estratégico, al sentido del momento histórico y un cierto grado de mesura, negándose literalmente a asaltar el Congreso, optaron por separarse de la Sociedad. Será el Sacerdote José Joaquín Liendo y Larrea (una especie de Lina Ron de nuestros días) quien encabezará el grupo de los aceleraditos. En la casa de una prima del sacerdote, doña Micaela Delgado, se fundó el llamado “Club de los Sin camisa” ¿Verdad que nunca nos hablaron de ellos? Su nombre probablemente hacía referencia a los sans-coulote de la Revolución Francesa y luego recurrentemente apareciendo a lo largo de la historia revolucionaria de los pueblos es un buen indicativo de la existencia indudable de las contradicciones de la lucha de clases tan delicadamente invisibilizada por la historiografía positivista al servicio de las clases dominantes. Sabemos de la prédica incendiaria del Padre José Joaquín Liendo, lo que nos da una idea clara de cómo era el Club de los Sin Camisa. Fogoso partidario de las ideas de Libertad, Igualdad y Justicia, tenía para España, los españoles y las autoridades imperiales los epítetos más encendidos. El Rey –según Liendo- debía morir y los españoles y los europeos debían ser exterminados. Era un orador insigne y un propagandista a tiempo completo de la Revolución, era un hombre que creía en la Revolución y no se conformaba con nada menos. En una ocasión, en un aniversario del 19 de abril, organizó una manifestación popular y se dirigió al río Guaire portando un retrato del Rey Fernando VII. Lo sumergió tres veces en el agua del río para “ahogar” al rey miserable y luego en medio de peculiares ceremonias enterró el retrato para simbolizar con ello el fin del imperialismo en la Patria Venezuela. Fue este hombre el primero en usar una cinta amarilla en el brazo izquierdo como símbolo de Revolución e Independencia. En una celebración revolucionaria iluminó totalmente su casa y colocó al frente los retratos de José María España y Manuel Gual. En la apasionante aventura de Los Sin Camisa (esos mismos que nunca conocieron nuestros jóvenes estudiantes formados con la inyección de amnesia inducida que los historiadores al servicio de la Oligarquía llaman “Historia de Venezuela” según los programas) cantaban un himno, con algunas variantes la Carmañola Americana, escrita por Cortés de Campomanes para la revolución de Gual y España a la que Landaeta seguramente puso música y cuya letra decía:
Aunque soy un sin camisa
un baile tengo que dar
y en lugar de las guitarras
cañones resonarán.
Que bailen los sin camisa
y viva y viva este son,
que bailen los sin camisa
y viva el son del cañón!
Liendo improvisaba un estribillo para esta canción… hermoso… oigamos…
Yo soy el sin camisa,
yo soy el sin calzones,
porque me los robaron
los españoles
En medio de las luchas patrias, el Club de los Sin Camisa, fue un grupo de revolucionarios superjacobinos salidos de la Sociedad Patriótica de cuya radicalidad y vehemencia patria nunca supimos los venezolanos por los libros de historia. Una pena que en nuestro país tengamos la avenida principal de Caracas llamada Francisco Fajardo en honor a un colaboracionista con la clase que oprimió a su pueblo y en cambio no haya ni un solo recuerdo para el Sacerdote Liendo que murió en medio de terribles dolores prisionero en La Guaira, como atestigua el médico que lo visitó, el Dr. José María Vargas.
Se siguen tensando las contradicciones. El 1ro de Julio de 1811, apenas cuatro días antes del 5 de julio, el Supremo Congreso de Venezuela, presidido por Francisco Javier Yánes, proclama los derechos del pueblo. Nótese la ruptura con “los derechos de Fernando VII” y el rescate del principio de Soberanía por parte del pueblo. Rescate del “principio de soberanía” porque la verdadera Soberanía ha debido esperar doscientos años a la Revolución Bolivariana para adquirir cuerpo y sentido. En todo caso, en su primer artículo dice: “La Soberanía reside en el pueblo, y el ejercicio de ella en los ciudadanos con derecho a sufragio por medio de sus apoderados legalmente constituidos” Sólo una minúscula porción de las personas tenía derecho al sufragio de modo que habría que reflexionar acerca del alcance de esta decisión a la luz del concepto de Soberanía universalmente aceptado de Jean Bodin, en su obra “Los Seis libros de la República”, es decir poder absoluto, perpetuo, imprescriptible e intransferible. De nuevo es claro que esta “concesión” de los sectores privilegiados no llegó por graciosa decisión sino consecuencia de la lucha.
La presencia inmanente de esta lucha de clases soterrada y de estas contradicciones emerge con fuerza irresistible en el discurso del joven Simón Bolívar ante la Sociedad Patriótica. En este discurso, ante las dudas y vacilaciones de sectores del Congreso dice:
“Lo que queremos es que esa unión (la de todos los sectores) sea efectiva para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad; unirnos para reposar, y para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso lo que debería estar decidido” y añade:
“… Que debemos atender a los resultados de la política de España. ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a ser libres? Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! ¡300 años de calma! ¿No bastan?... Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sudamericana, vacilar es perdernos!
Muestra Bolívar en este discurso su compromiso con la libertad de los Pueblos de América. Bolívar muestra el espíritu de lucha nuestro americanista que hoy recorre la espina dorsal del Continente: la libertad y la soberanía de todos los pueblos de América.
Así se llega al 5 de julio. “El Congreso declara solemnemente la Independencia de Venezuela, «en el nombre de Dios Todopoderoso». En el Acta se lee: «Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y la autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias unidas son, y de hecho y de deben ser desde hoy, de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes ...» El Acta, elaborada por Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, fue aprobada el día 7 por todos los diputados, con la sola excepción del padre Manuel Vicente Maya, diputado por La Grita. Poco a poco la fueron firmando los representantes, hasta que el 18 de agosto se estamparon las últimas firmas. Es por esto que al referirse a la efeméride del 5 de julio no debemos decirse «día de la firma del Acta de Independencia», porque no es verdad. Lo correcto es: 5 DE JULIO. DECLARACION DE LA INDEPENDENCIA. Desde que el ilustre José Gil Fortoul llamó la atención acerca del hecho, es ya un lugar común, en la Historiografía Venezolana, afirmar que los célebres cuadros de Juan Lovera y de Martín Tovar y Tovar que representan "La Firma del Acta de la Independencia" no corresponden estrictamente a la realidad histórica, pues la firma del Acta no se llevó a cabo el día 5 de julio de 1811, sino en una fecha posterior. También arranca de comienzos de este siglo, entre 1906 y 1910, el debate - en el cual tuvo igualmente destacada intervención el historiador larense - acerca de si el Acta de la Independencia que se conserva en el Arca del Salón Elíptico del Palacio Federal en Caracas debe ser considerada como el original del documento o como una copia muy valiosa y auténtica, eso sí, del mismo.
A partir de este momento las contradicciones se extreman hasta alcanzar el máximo insoluble de la guerra civil. Comienza una guerra que, aunque representada en “españoles” y “venezolanos”, realmente se verificó entre patriotas e imperialistas. Venezolanos contra venezolanos, unos al servicio de la patria y otros al servicio de sus intereses y privilegios significados en la monarquía española. No otra cosa fueron las guerras acaecidas a lo largo de la Primera y Segunda Repúblicas, hasta el momento en que la mano y el talento del Libertador convirtieron la guerra civil en guerra de Independencia. Ese es el sentido profundo del tan incomprendido como denostado Decreto de Guerra a Muerte. “Españoles y canarios contad con la muerte…” La percepción suprema del Libertador al advertir el contenido de guerra de clases en todo aquel despropósito, animó y orientó el sentido de los decretos de 1816 y 1817 de Liberación de los Esclavos y “Confiscación y Repartimiento de Tierras”. ¡Tierras y hombres libres! No se le puede pedir al esclavo que luche por los intereses del amo que lo oprime. ¡Tierras y hombres libres fue la bandera de Ezequiel Zamora, años después, luego de enlodadas, traicionadas y arriadas las banderas de Bolívar. ¡Tierra y hombres libres! Es la bandera de la Revolución Bolivariana casi dos siglos después. Por eso hoy gritamos a voz en cuello…¡Bolívar vive, la lucha sigue!, porque aquella lucha es esta. Porque ya basta del secuestro de la historia por la burguesía depredadora.
¡Con Chávez más resteaos que nunca!
martinguedez@gmail.com
martes, 4 de marzo de 2014
Película Mi Amigo Hugo de Oliver Stone se estrenará este miércoles en TeleSur, por YVKE Radio Mundial del 04-03-14.
La película contará con un espacio en el sitio web del canal
YVKE Mundial/AVN
"Usted puede ver mi película más reciente, que vienen en una semana en la televisión venezolana, un documental que conmemora el primer aniversario de la muerte de Chávez", escribió en días pasado Stone, a través de su cuenta en Twitter @TheOliverStone.
La presidenta de TeleSur, Patricia Villegas, recalcó en enero pasado que la película contará con un espacio en el sitio web del canal en el que estarán disponibles los tras cámara del documental y entrevistas completas.
Este documental forma parte de la programación especial denominada Esta historia se llama Chávez, que el canal transmitirá durante todo el mes de marzo.
/M.V
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domingo, 23 de febrero de 2014
Wikileaks deja en evidencia que EEUU promueve y financia el fascismo en Venezuela, por Edgar Romero (para "AVN" y "Nos Comunicamos" de febrero de 2014)
Caracas, 20 Feb. AVN.- Las estrategias del gobierno de Estados Unidos y el financiamiento de sus agencias a la oposición política venezolana para derrocar la Revolución Bolivariana siempre han tenido un mismo fin: proteger los intereses o “negocios” de Washington.
Ese objetivo ha quedado en evidencia en documentos que la Embajada de EEUU en Caracas ha enviado a la Secretaría de Estado y la Casa Blanca, revelados por el portal Wikileaks.
Durante los 15 años de Revolución la embajada y agencias estadounidenses han trabajado en la captación de activistas, desarrollo de “programas sociales” y entrega de fondos a partidos de derecha para impulsar acciones contra el Gobierno.
El propósito de derrocar a Hugo Chávez para acabar con la Revolución Bolivariana, toma ahora la forma de buscar, por cualquier medio, la salida del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien desde que asumió el poder en abril de 2013 ha enfrentado acciones como acaparamiento de alimentos, especulación de precios, inflación inducida y más recientemente actos violentos de grupos fascistas que aspiran a derrocar su gobierno.
Estrategia contra Venezuela
Entre los documentos revelados por Wikileaks se encuentra un informe emitido por el consejero político de la embajada de EEUU en Caracas, Robert Downes, denominado “Cinco puntos estratégicos del equipo en el país para el apoyo programático de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés)”.
En ese informe se resumen los puntos estratégicos que delineados para el período 2004-2006, es decir, desde que la Revolución Bolivariana ganó el Referendo Revocatorio hasta las siguientes elecciones presidenciales.
Esos cinco puntos fueron: Fortalecimiento de las instituciones democráticas, penetrar la base política de Chávez, dividir al chavismo, proteger los negocios vitales de EEUU, y aislar a Chávez internacionalmente.
Estas acciones se hicieron, principalmente, mediante la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI) de la Usaid.
Entre 2004 y 2006, la OTI entregó 15 millones de dólares a 300 “organizaciones civiles”, bajo la pantalla de derechos humanos y programas de educación.
Para "penetrar la base y dividir al chavismo", la embajada de EEUU trabajó para infiltrar organizaciones populares. “La OTI ha llegado directamente a aproximadamente 238.000 adultos a través de más de 3000 foros, talleres y sesiones de capacitación (...) proporcionando oportunidades para que activistas de la oposición interactúen con chavistas, con el efecto deseado de alejarlos despacio del chavismo”, señala el texto.
Asimismo, la OTI fundó a 34 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para penetrar en los municipios y creó programas para inmiscuirse en grupos locales y generar descontento en cuanto a asuntos puntuales como servicios básicos, entre otros.
Para “aislar a Chávez” del plano internacional, la OTI hizo usó su influencia en ONG de otros países de la región y EEUU. Además, financió el envío de opositores venezolanos a otras latitudes para desarrollar la campaña contra la Revolución Bolivariana.
“Civicus, una alianza mundial de ONG, ha puesto el tema de Venezuela en su breve lista Civil Society Watch de países que preocupan”, reza el documento.
Captar militantes en universidades
Un segundo cable, de febrero de 2008, también clasificado por Downes, revela una reunión sostenida por integrantes de agrupaciones universitarias de derecha con un representante de la Usaid.
El encuentro, en el que participaron principalmente miembros de la Asociación de Estudiantes de Derecho de Venezuela (Fedeve), se llevó a cabo el 9 de febrero de 2008 en casa de Carlos Tinoco, en el estado Mérida.
Entre los asistentes mencionan a Lawrence Castro, de la Universidad de los Andes en Mérida y presidente para ese entonces de Fedeve; también, Lestor Toledo, de la Universidad de Zulia y ex presidente de Fedeve; Dorian González, de la Universidad de Los Andes en Mérida y entonces presidente de la asociación de estudiantes; y Ziamar Castillo, para ese momento presidente de la Unión de Estudiantes de Derecho en la Escuela Universidad Católica Andrés Bello del estado Bolívar.
Los encargado de coordinar al grupo fueron Tinoco y el politólogo Carlos Ponce.
En esa reunión con el representante estadounidense, se habló sobre las elecciones universitarias de febrero de 2008, consideradas importantes para la legación diplomática de EEUU, y se aprobaron fondos por parte de Usaid y la embajada para el desarrollo de una Convención Nacional que denominaron “Los estudiantes y los profesionales del derecho”, y que se llevaría a cabo en Maracaibo.
El grupo de "estudiantes" solicitó fondos para recibir asesoría de parte de otros movimientos, en particular de Europa del Este, y también para llevar a cabo seminarios sobre “promoción de la democracia” e iniciar un programa de radio.
Acciones ante referendo de 2009
Otro cable revelado por Wikileaks es un informe denominado “Referendo sobre los límites del mandato presidencial: lo que está en juego”, de fecha de enero de 2009.
El texto, clasificado por el consejero político de la embajada de EEUU en Caracas Daniel Lawton, se refiere a las acciones que debía tomar EEUU al acercarse el referendo de febrero de 2009, sobre la propuesta de enmienda constitucional para permitir la reelección de cargos públicos de manera indefinida.
Se consideró como un “momento decisivo” para Venezuela, entre otras razones, por que si la revolución ganaba los diplomáticos estadounidenses anticipaban la reelección de Chávez en 2012, y eso era motivo de preocupación.
En caso de una derrota de la revolución, se calculaba que habría una erosión dentro del chavismo: que “dirigentes ambiciosos” desafiarían al Presidente, aunque sólo se nombra a Henri Falcón, quien curiosamente pasó a la oposición política en febrero de 2010 (un año después). Además, se estudiaba potenciar las figuras de Henrique Capriles y Carlos Ocariz dentro de la oposición: habían ganado la gobernación de Miranda y la alcaldía de Sucre, respectivamente, unos meses antes.
Se hablaba también de utilizar los recursos de la Usaid para apoyar a “grupos de la sociedad civil, incluidos grupos de estudiantes”.
Más dinero
Otro informe que salió a la luz se denomina “Solicitud de fondos para ayudar a fortalecer los gobiernos locales y los grupos de la sociedad civil”, clasificado por el entonces encargado de negocios de la embajada de EEUU en Caracas, John Caulfield.
Este archivo, con fecha marzo de 2009, señala que luego de los comicios regionales y municipales de 2008, se dibujó en Venezuela un nuevo mapa político “el cual ofrece oportunidades para incrementar el alcance del gobierno de EEUU en el nivel local”.
La embajada de EEUU consideraba entonces que los 7 millones de dólares asignados por Washignton para financiar a la oposición venezolana en 2009 eran insuficientes.
Por ende, se solicitaron 3 millones adicionales para llegar a un total de 10 millones de dólares sólo en 2009.
De ese total, 5 millones serían usados para “llevar democracia”, mediante el apoyo a gobiernos locales. El trabajo se haría en municipios seleccionados.
Otros 4 millones serían destinados al “apoyo a la sociedad civil”. Con esto se financiaría a ONG y a partidos políticos para impulsar “el movimiento estudiantil”.
El otro millón era para “apoyo a las elecciones”, como los comicios legislativos de finales de 2010.
La petición de Podemos
Otro informe dado a conocer por Wikileaks, de fecha de septiembre de 2009, revela una reunión sostenida de los representantes de Washington en Caracas los diputados a la Asamblea Nacional Ricardo Gutiérrez, Juan José Molina e Ismael García, del partido Podemos.
En ese encuentro, previo a los comicios legislativos de 2010, García pidió la intervención de EEUU en Venezuela.
Según el texto, clasificado por el consejero político de la legación diplomática Robin Meyer, el representante estadounidense señaló en ese momento que “los EEUU no están para intervenir en Venezuela”, a lo que García respondió: ”Ahora es el tiempo de comenzar”.
Podemos además pidió fondos para crear una televisora por internet o cable.
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