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lunes, 29 de septiembre de 2014

AGUSTÍN ROSSI: “La derecha no expresa sus ideas por una razón simple y concreta: porque son horribles”, entrevista de Francisco Balasz para "Miradas al Sur" del 13-09-14

ENTREVISTA A AGUSTÍN ROSSI



Una semana atrás presentó su precandidatura presidencial por el Frente para la Victoria. Hoy, Agustín Rossi analiza los desafíos de la coyuntura con una mirada puesta a futuro mientras combina sus actividades como ministro de Defensa y comienza a recorrer el país para dar a conocer sus propuestas. 

–En el discurso del pasado sábado 6 hizo un repaso de todo lo obtenido de 2003 en adelante y planteó la idea de continuar este proyecto. En estos tiempos se está debatiendo mucho lo que es continuidad y profundización, ¿cuáles son los desafíos a futuro donde usted haría eje?

 –El proceso de estos 12 años es un proceso evolutivo. Cuando algunos hablan de continuidad, de continuidad con cambios, o el cambio con continuidad, lo cierto es que nosotros mismos cambiamos durante estos 12 años. Ciertamente, las políticas que aplicamos no fueron las mismas en 2012 que en 2003: el proceso sociológico, político, es un proceso evolutivo y las medidas de políticas públicas que se tomaron en un determinado momento no son las mismas que se tomaron en otro. No se toman decisiones políticas en un termo. Hay un entorno y un contorno de lo que expresa la demanda de la sociedad bajo la misma evolución dentro de un determinado momento. Trato de precisar que esto es un proceso de evolución, y vamos a seguir dando respuestas a las demandas que vamos a tener en los próximos cuatro años, evolucionando en forma continua, generando nuevas políticas para las demandas que vayan surgiendo. Por eso, me aproximo más a una síntesis preguntando, ¿cuál es el gran cambio? El gran cambio es que en 2003 nosotros teníamos problemas y la Argentina hablaba del pasado. Uno podría decir que todavía estamos resolviendo los problemas del pasado, entre ellos, la deuda que no generamos. Por eso creo que el gran mérito de Néstor y Cristina es que así como en 2003 había una Argentina con problemas, en 2015 vamos a tener una Argentina con desafíos, múltiples, pero que entusiasman. A partir de la recuperación de YPF, en los próximos años la Argentina logrará autoabastecimiento energético. Los descubrimientos de petróleo y gas no convencional ponen a la Argentina entre los cinco países con mayores reservas mundiales. Con este horizonte de autoabastecimiento energético, la Argentina saldrá de la restricción externa, los que nos permitirá profundizar su proceso de sustitución de importaciones, fortalecer su perfil industrial para generar más empleo y de más calidad. Allí destaco la posibilidad de definir claramente cuáles van a ser los sectores de la industria a los que el Estado argentino va a apostar fuertemente para su desarrollo. 

 –A la soberanía energética hay que sumarle la soberanía financiera… 

–Las reestructuraciones de deuda de los años 2005 y 2010 fueron decisivas a la hora de plantearnos una política económica autónoma y para que, por primera vez en nuestra historia, dejara de ser el gran condicionante del desarrollo económico de nuestro país, tal como sucediera en los primeros años de la democracia. Hoy tenemos una deuda que pasó del 160% del PBI al 40% del PBI pero además cambio su canasta de monedas. Hoy, la mayor parte de la deuda esta en moneda nacional, y en moneda extranjera tenemos alrededor del 15%, de los cuales el 6 es con organismos nacionales, el 7 y 8 en manos de tenedores privados. Es decir, una deuda claramente manejable para la evolución económica. Esto es soberanía financiera. Y también la Argentina dispone de soberanía alimentaria. Tenemos un sector agropecuario que es capaz de producir alimentos no sólo para la Argentina sino para una gran parte del mundo, lo que representa un desafío también hacia adentro del sector agropecuario que es incorporarle valor agregado a su producción.

 –Desafío que lleva más de un siglo… 

–La Argentina es rica en recursos naturales en términos generales. Yo incorporaría la mirada regional, la mirada que significa la integración regional y sobre todo en América del sur. Nosotros tenemos alimentos, agua dulce, hidrocarburos, minerales estratégicos. Es un hecho de fortaleza soberana, digamos, a todo esto yo le agrego un enorme crecimiento de lo que genéricamente llamo el mundo del conocimiento. De 2003 hasta la fecha sancionamos la nueva ley de educación técnica con el fondo de equipamiento para las escuelas técnicas, la ley de educación nacional, la ley de financiamiento educativo, la duplicación del presupuesto universitario que era del 0,5% del PBI creando fundamentalmente nuevas universidades que permitieron que haya nuevas generaciones de estudiantes universitarios en la mayoría del conurbano. El otro día estuve en Villa María, en Córdoba, y pasa exactamente lo mismo: el 92% de los estudiantes universitarios lo son de primera generación. Miles de científicos que antes investigaban afuera del país ahora están trabajando aquí. Todo eso, en algún momento, tiene que hacer un click más fuerte y producir una enorme transferencia de conocimientos para que el sector productivo pueda llevar a cabo los desarrollos científicos y tecnológicos que permitan una mayor producción de valor agregado, ir cambiando el perfil del producto bruto y seguir aumentando cualitativamente. Habría que agregar lo que significaron los desarrollos científicos y tecnológicos autónomos, lo que se hizo en este tiempo con Arsat, los radares en nuestro país, los 26 aeropuertos realizados. Son desarrollos científicos y tecnológicos que realiza el Invap pero la propiedad intelectual corresponde al Estado argentino. El desarrollo científico y tecnológico permite acortar la brecha con los países centrales. Si a eso le agregamos que somos un país con bajos niveles de desocupación, el núcleo central de las políticas públicas de gobierno entre 2015 y 2019 tiene que seguir siendo el trabajo. Gobernar es generar trabajo, no entiendo otra responsabilidad más importante que generar empleo.

–Usted viene remarcando la necesidad de exigirle definiciones, planes de gobierno a los precandidatos opositores… 

–Ese tiene que ser un ejercicio nuestro, porque la derecha no acostumbra a dar debate de ideas: las enuncian pero no las defienden, tiran frases hechas, porque en realidad las ideas que tienen son horribles, ése es el problema. Estas semanas tuvimos un claro ejemplo con las afirmaciones de Mauricio Macri planteando que va a eliminar las retenciones y el Impuesto a las Ganancias a la cuarta categoría. Yo me tomé el trabajo de hacer algunos numeritos: con la eliminación de las retenciones a las economía regionales, la baja de cinco puntos en las retenciones a la soja y la eliminación del Impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría, todo esto significa cerca de 16 mil millones de pesos, que es lo que invertimos en la Asignación Universal por Hijo (AUH) durante todo el año 2013. Está claro que cuando se plantean esas propuestas, que suenan muy simpáticas a la hora de bajar impuestos, cabe la pregunta: ¿quieren que la Argentina no tenga más AUH, les gustaría que la Argentina disminuya la prestación de salud, les gustaría que la Argentina les pagara menos a los docentes o a los empleados estatales? ¿Van a hacer lo que hizo la Presidenta en este año de aumentar el 40% por encima de cualquier tasa de inflación que quieran inventar? ¿YPF la van a mantener dentro del Estado o la van a privatizar? ¿Y Aerolíneas? ¿Van a mantener la movilidad jubilatoria? ¿Qué es lo que piensan hacer? Esos 16 mil millones de pesos representan cuatro veces el presupuesto del ministerio de Ciencia y Tecnología. Proponen un Estado neoconservador, de derecha, liberal, chico, que cobre pocos impuestos a los que más tienen, y que invierta poco en los que menos tienen. Con todo esto, Macri va más allá, yo creí que planteaba volver a la década del ’90 pero parece que quiere volver a 1890, a la Argentina del primer centenario, de una profunda desigualdad social a partir de lo que significaba la comercialización de materia prima. Me parece que allí hay un debate que nosotros tenemos que tensionar. No puede un dirigente, un candidato a presidente decir libremente “voy a bajar impuestos” sin decir cómo va a hacer para suplantarlos. La idea de ir a sentarse con Griesa y acatar su fallo corresponde con la idea de un país sobreendeudado, un país con condicionamiento externo. Ése es el modelo que hay enfrente. La tasa de rentabilidad define cómo se reparte el ingreso en la Argentina. Nosotros construimos un modelo donde los trabajadores tienen una alta participación en el ingreso, y eso permite que seamos un país con altos niveles de ocupación. Ese escenario, en donde lo que se quiere es producir una transferencia de rentabilidad entre el mundo de trabajo y de capital, sea capital económico tradicional o capital financiero trasnacional, necesita de altos niveles de desocupación y flexibilización de mercado. En los ’90 las leyes de flexibilización implicaban que detrás de un trabajador con puesto de trabajo había 40 esperando. Para que existan altos niveles de desocupación hay que achicar el mercado interno y bajar el consumo. Claramente son dos modelos en tensión. 

–Ahora, esa interpelación a los dirigentes de la oposición que quieren ser presidentes en 2015, ¿no hay que bajarla también a la sociedad? 

–Bueno, yo creo que el debate político en la Argentina debe tensionar. Eso no significa enojarse ni agredir, ni nada por el estilo. Sino que los argentinos sepan qué van a votar en 2015. Es mentira que los derechos no se conculcan, no se limitan o no se suspenden. En los ’90 no se suspendieron las convenciones colectivas de trabajo, pero nunca se convocó a paritarias. O no se eliminó el salario mínimo, pero nunca se lo convocó al Consejo del Salario. Está claro: en determinados momentos y determinada coyuntura hay derechos que se terminan. El plan cierra con el 18% de desocupación, y el 18% de desocupación en el país es la presión social. Esto es así. El aumento de los niveles de desocupación argentina, donde primero tiene impacto directo es en el sistema provisional, en el Anses, ¿eso como se va a reflejar? Con una baja de la disminución del salario de jubilaciones y pensiones. Va a significar también una baja en las asignaciones familiares. 

–A principios de año, usted dijo que “el ojo y la cuestión están en lo económico”. Ocho meses después, y con todo lo sucedido, ¿cómo ve este momento de gran tensión del poder económico, de los medios de comunicación? 

–Está claro que hay una exageración de la cuestión económica en sentido negativo. Exageración que tiene varias motivaciones, seguramente una, importante, es política. La oposición debe pensar que cuanto peor sea el escenario económico mejores son sus posibilidades electorales. Seguramente tiene una especulación económica de todos aquellos que están con el cartelito permanente de “devaluación”. Quiere decir que nosotros tuvimos que fijar un nuevo tipo de cambio, en enero de este año, fundamentalmente, porque estábamos en una brutal operación desestabilizadora. Y en enero había una gran parte de la dirigencia opositora que decía que Cristina no terminaba su mandato. Con la fijación del nuevo tipo de cambio demostramos el control de las variables macroeconómicas que venían a un buen ritmo hasta que tuvimos esta tensión que con el fallo de Griesa. La competitividad hoy, la performance del sector agroexportador en la Argentina no está regida por el tipo de cambio, sino por la demanda de aquellos mercados que son los que tradicionalmente le compran a la Argentina 

 –Pero ya están reteniendo soja… 

–Bueno, pero así les fue también. Tuvieron soja durante muchísimo tiempo y el precio de la soja bajó. Quiero decir, nadie sale a decir hoy que la soja no es competitiva. El sector exportador tiene problemas porque Brasil, Chile y la eurozona acomodaron su crecimiento a la baja, mientras que los Estados Unidos no terminan de arrancar. Esos son los cuatro principales destinos de nuestras manufacturas. Ahora, si uno analiza la magnitud de lo que ellos llaman crisis, debería comparar: 2008-2009 también tuvimos una situación complicada económicamente a partir de la caída de Lehman Brothers. Terminamos 2009 con 150 mil trabajadores incluidos dentro de los programas Repro. Son trabajadores del sector privado a los cuales el Estado les garantizaba una parte del salario a esas empresas, y las empresas tenían el compromiso de no despedirlos. Subsidiamos el empleo. Bueno, hoy ese programa tiene treinta mil inscriptos. O sea, que la dimensión de la crisis es cinco veces menos de la que teníamos. 

–¿Y con la producción de autos 0 Km? Casi 150 mil en 2009 y más de 500 mil en 2014. 

–Ahora tenemos el Plan Procreauto, pero en ese momento yo me acuerdo que la Presidenta le dio un crédito del fondo de garantías a la General Motors para que lleve un nuevo modelo que permitió no sólo mantener a los trabajadores de Alvear, cerca de Rosario, sino incorporar nuevos trabajadores. Todas las mañanas nos encontramos en Clarín y La Nación con sus opinadores marcando la negatividad de la economía argentina. Y hay que luchar contra eso. El escenario de la Argentina es objetivamente muchísimo mejor que la crisis de 2008-2009. Esa crisis terminó en 2010, creciendo al 9% anual. El Gobierno está tomando todas las medidas que permitan fortalecer la economía y las variables macroeconómicas de manera tal de seguir consolidando el crecimiento y mantener los niveles de empleo. 

–¿Qué escenario ve en caso de que no haya una aceptación mayoritaria o suficiente por parte de los bonistas al cambio de jurisdicción de pago? El fallo no da opción a negociación alguna sin que caiga la reestructuración… 

–No, el fallo no da opción a eso, pero Griesa tiene una estrategia que es la extorsión. Lo que intentamos hacer nosotros claramente es quitarle esa herramienta de extorsión. ¿Qué mostró la Argentina? Vocación de pago. Esa vocación de pagar y generar todas las alternativas para pagar es lo que nos fortalece, y nos hace lograr, salvo en el juzgado de Griesa, apoyo en todos los escenarios en donde se debatió nuestra posición. Fue una decisión correctísima de la Presidenta dar este debate, no solamente en el despacho de Griesa sino también en los foros internacionales. Lo de Naciones Unidas es un hecho histórico. 

–Mientras tanto, acá la oposición decide votar en contra o abstenerse… 

–Porque la oposición tiene una actitud muy mezquina. La oposición decidió que de esto se haga cargo el oficialismo. No pensaron en clave de futuro sino coyunturalmente. Están más con el traje de candidato que con el de estadista. Y esta es una decisión que marca la Argentina de los próximos años. Pero bueno, seguramente a los partidos políticos opositores, el hecho de la presión mediática y de votar con el oficialismo le generó una gran incomodidad. Es raro, porque son esos mismos partidos políticos los que te piden diálogo. Este tema es un tema de Estado, y no lo entendieron. 

–A pesar de que hubo una explícita convocatoria al diálogo por parte de la Presidenta… 

–El ministro de Economía, el secretario de Legal y Técnica y el jefe de Gabinete explicaron absolutamente los alcances de la situación con todos los presidentes de los bloques parlamentarios. Armamos una comisión parlamentaria impulsada por el presidente de la Cámara de diputados que, antes del rechazo de la Corte norteamericana, fue a los Estados Unidos y se reunió con congresistas para plantearles la situación. El Gobierno tuvo una actitud de mucha amplitud alrededor de esto y además de mucha transparencia. Lo que la Argentina no podía hacer es ir nuevamente a depositar en el BoNY para que Griesa le diga al banco que no pague, y el banco acepte. Este es el escenario. Se planteó colocar otra plaza financiera como París, que tiene una ley anti buitre. Y, de hecho, Francia fue de los que se abstuvo en la ONU. 

–¿Cómo encararía en el futuro tomar deuda? 

El problema es si el endeudamiento es para pagar deuda o para financiar el déficit corriente del Estado. El gobierno tiene niveles endeudamiento, pero a partir de las inversiones productivas como los que tenemos con China. Nosotros acordamos créditos con China para el financiamiento de las dos represas hidroeléctricas del sur. El endeudamiento para lo que signifique el desarrollo de la inversión productiva es absolutamente razonable. Ahora, endeudar el país para aumentar la cantidad de reservas del Banco Central y para que ese aumento financie la fuga de capitales de la Argentina, la verdad es que eso fue el desastre del pasado. 

–Sin embargo, es lo que harían los economistas de la oposición… 

–Claro, endeudar el país para que haya un sector de la Argentina que compre dólares. La verdad es que eso no se debe permitir.

Publicado en:

 http://sur.infonews.com/edicion/330/entrevistas

 

sábado, 7 de septiembre de 2013

SOBRE BUITRES, HIENAS Y ÁGUILAS, por Adrián Corbella (para "Mirando hacia adentro")


Los organismos de crédito internacional, como es el caso del Fondo Monetario Internacional, se delinearon a fines de la Segunda Guerra Mundial, como parte de las instituciones que los vencedores estaban forjando para dar un nuevo marco jurídico-financiero al mundo de posguerra.
El Fondo Monetario en particular se organizó siguiendo las ideas de John Maynard Keynes, con la finalidad de aplicar políticas anticíclicas de manera global. En palabras del ex Nobel de Economía Joseph Stiglitz,
 Keynes:

Demostró porqué era necesaria una acción colectiva GLOBAL, porque las acciones de un país afectan a otros. Las importaciones de un país son las exportaciones de otro. Los recortes en las importaciones de un país, por cualquier razón, dañan las economías de otros países.
[…] Keynes temía que en una severa recesión la política monetaria no fuera efectiva, y que algunos países no pudieran endeudarse para financiar un incremento del gasto o para compensar la reducción de impuestos necesaria para estimular la economía. […] Keynes no se limitó a identificar un conjunto de fallos del mercado : explicó porqué una institución como el FMI podría mejorar las cosas, presionando sobre los países para que mantuvieran sus economías en pleno empleo y aportando liquidez para las naciones que afrontaran recesiones y no pudieran financiar un incremento expansivo en el gasto público, [así] la demanda agregada GLOBAL podría ser sostenida.” (1)

Luego Stiglitz pasa a explicar cómo el FMI rápidamente dejó de lado las concepciones keynesianas y el rol original, para hacer exactamente lo opuesto: presionar a favor de políticas recesivas liberales o neoliberales.


“(…)el FMI suele fraguar políticas que, además de agravar las mismas dificultades que pretenden arreglar, permiten que esas dificultades se repitan una y otra vez” (2)

Esto no debe extrañar porque el FMI se utilizó –y se utiliza- como herramienta de un mecanismo de dominación imperial que permite al acreedor generar políticas económicas en los deudores que le garantizan al primero el control económico mundial y favorecen el enriquecimiento de las elites que, en cada país, trabajan a favor de este Orden Imperial.
Toda la arquitectura financiera internacional está pensada para eso.
Cuando un país llega al punto de deber cifras incobrables, la lógica de refinanciamientos, ajustes y cesiones de soberanía se multiplican, y los funcionarios de los organismos financieros internacionales, tal cual hacían los viejos procónsules romanos, se instalan en los países como Virreyes. Una vez instalados, la lógica de ajuste más ajuste, y endeudamiento exponencial pagado siempre con más endeudamiento, y así hasta el infinito, domina a las naciones, y las lleva a situaciones como las vividas por Argentina en 2001 (3), o por Grecia(4) o España(5) en la actualidad.

América Latina en general, y Argentina en particular han hecho grandes esfuerzos por romper con esta lógica, con considerable éxito.
La decisión conjunta de Néstor Kirchner y Luis Inacio “Lula” Da Silva de saldar en efectivo la deuda con el FMI obligó a dicho organismo a evacuar sus oficinas en los respectivos ministerios de economía nacionales, y permitió desarrollar políticas económicas anticíclicas de raigambre neokeynesiana. En el caso argentino, también permitió refinanciar las deudas con bonistas privados con una quita que tenía pocos precedentes.
El economista Mark Weisbrot afirmaba en una nota de The Guardian de fines de 2010:

“El exitoso enfrentamiento de Kirchner con el FMI llegó en un momento en que el Fondo estaba perdiendo rápidamente influencia en el mundo, luego de sus fracasos en la crisis económica asiática que precedió al colapso de Argentina. Le mostró al mundo que un país podía desafiar al FMI y vivir para contarlo. Y contribuyó a la posterior pérdida de influencia del FMI en América Latina y países de medianos ingresos en general. Debido a que el FMI era, en ese momento, la más importante vía de influencia de Washington en los países de bajos y medianos ingresos, esto también contribuyó al deceso de la influencia de los EE.UU.(…) Junto con su esposa, la actual presidente Cristina Fernández, Néstor Kirchner hizo una enorme contribución a ayudar a que Argentina y la región se unieran en una dirección progresista.
Estos esfuerzos generalmente no le han ganado mucho favor de Washington ni de los círculos internacionales de negocios ; pero quedará en la historia, no sólo como un gran presidente, sino como un héroe de la independencia de América Latina.” (6)

El pago de la deuda al FMI, así como la exitosa refinanciación de las obligaciones con los bonistas (realizada en dos etapas, 2005 y 2010, hasta llegar al 93% de los deudores) permitieron a la Argentina demostrar que se podía “burlar” el cepo del sistema financiero imperial y no sólo vivir para contarlo, sino vivir prosperando. Argentina se convirtió en el “mal ejemplo” que muchos quieren eliminar para lograr que el sistema de dominación internacional recupere su viejo prestigio.
Ese 7% de los bonistas que no entraron en la refinanciación -y al que ahora Argentina le ofrece una tercera fase del canje (7)- está integrado en su mayor parte por los llamados “Fondos Buitre”, corporaciones financieras internacionales que compran bonos de deuda incobrables a precios de saldo (a veces a un 10% de su valor nominal), y luego emplean todo su poder de lobby para intentar recuperarlos al 100% o más (8). Los buitres operan sobre los funcionarios de los gobiernos y sobre las corporaciones judiciales, tradicionalmente cooptadas por los grandes poderes económicos corporativos (9).
Debemos recordar que dichos inversores distan mucho de ser “acreedores de buena fe”, como sostuviera hace poco el economista PRO Carlos Melconian (10). En primer lugar porque cuando un país paga intereses mucho más altos que otro esto se debe a la incertidumbre acerca del cobro, y en segundo lugar por lo señalado antes: los compraron a precio de remate cuando ya eran incobrables.
Hoy Argentina enfrenta un planteo judicial de estos fondos buitres en la justicia de New York, y ha recibido fallos desfavorables del juez Thomas Griesa y de la Corte de Apelaciones –queda aún la instancia de la Corte Suprema de Estados Unidos-. Si bien funcionarios políticos de los propios Estados Unidos han manifestado su apoyo a la postura argentina, el poder financiero internacional y sus adláteres judiciales funcionan muchas veces con considerable autonomía del poder político –que no es el único poder-
La discusión entre el Estado Argentino y estas corporaciones especuladoras decide mucho más que una interna política argentina entre partidarios y opositores a un gobierno que, como todos los gobiernos democráticos, asume en una fecha y se retira cumplidos sus cuatro años de mandato. La puja es mucho más seria ya que si Argentina cumpliera con los requerimientos de los fondos buitres abriría la puerta para que el 93% de los acreedores que ya refinanciaron su deuda exigieran el mismo tratamiento, lo cual significaría desembolsar decenas de miles de millones de dólares… mucho más que las reservas que Argentina tiene. El país quedaría en una situación como la de Grecia, endeudado más allá de toda posibilidad de pago, con su soberanía restringida e incluso con el riesgo de su continuidad como tal, como Estado, como temía en 2002 el economista Jorge Gaggero (11).
Argentina tiene en su ventaja muchas de las características del propio sistema financiero internacional que la cuestiona. El economista Joseph Stiglitz sostuvo recientemente en una nota titulada “La Victoria de los Buitres” que la decisión de la Corte de Apelaciones:

"al menos, hace inviables todas las reestructuraciones de deuda en los contratos de deuda estándar [ya que] ha volcado […]  un principio básico del capitalismo moderno, que cuando los deudores no pueden pagar a sus acreedores, se necesita un nuevo comienzo".(12)

Sin embargo, y pese a que un fallo adverso de la Corte Suprema norteamericana volvería “jurídicamente insegura” la plaza financiera neoyorkina, anticipar el resultado de esta disputa es imposible.
Sin embargo hay algo que es muy claro: cuando el Águila Imperial hiere, llegan volando los buitres para completar la faena. Siempre que esto sucede, las hienas locales, de Malinche hasta ahora, están esperando para participar del festín.

Adrián Corbella, 7 de septiembre de 2013


Notas:
(1): Joseph Stiglitz: El Malestar en la Globalización, Taurus, Buenos Aires, 2002, pags.274-276
(2): ibid.
(3): Ver Jorge Gaggero: El mejor alumno en la picota, 2002 y 2012, http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5909-2012-04-02.html
(5): Ver por ejemplo Juan Laborde: La deuda impagable de España http://vozpopuli.com/blogs/2904-juan-laborda-la-deuda-impagable-de-espana
(6): Mark Weisbrot: Néstor Kirchner: Argentina’s independencia hero, The Guardian, 27-10-10 http://www.theguardian.com/commentisfree/cifamerica/2010/oct/27/nestor-kirchner-argentina-imf

(8) Ver al respecto Eric Calcagno: Buitres y Víboras  http://adriancorbella.blogspot.com.ar/2013/08/buitres-y-viboras-por-eric-calcagno.html y Agustín D’Attelis: Se aleja el fantasma del default técnico http://www.infonews.com/2013/08/24/economia-93813-aleja-el-fantasma-del-default-tecnico.php y Nicolás Furfaro: Quiénes son y como operan los lobbistas políticos de los buitres http://www.infonews.com/2013/08/25/economia-93939-quienes-son-y-como-operan-los-lobbistas-politicos-de-los-buitres.php

(9) Basta recordar al respecto la telenovela de la Fragata Libertad en Ghana por una sospechosa decisión de la Justicia ghanesa, finalmente rechazada no sólo por el Tribunal internacional del mar sino por la propia Corte Suprema del país africano.