Mostrando entradas con la etiqueta Modesto Emilio Guerrero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Modesto Emilio Guerrero. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de agosto de 2014

El chavismo después del Congreso del PSUV, por Modesto Emilio Guerrero (para "Miradas al Sur" del 10-08-14)


Miradas al Sur. Año 7. Edición número 325. Domingo 10 de agosto de 2014
El III Congreso del Partido Socialista Unificado de Venezuela, realizado en la última semana de julio bajo las sombras de la transición más compleja del país y el movimiento chavista, deliberó y votó sobre asuntos importantes, cuyos resultados se definirán mucho más allá de la liturgia de su ambiente y sus resoluciones.
Como casi todos los congresos partidarios, cuando representan a movimientos masivos y gobiernos cruzados por múltiples presiones enemigas y tensiones internas, el del PSUV contuvo las principales señales de la transición traumática de Venezuela.
Esas señales se pueden clasificar en económicas, sociales, de conciencia, políticas de gobernabilidad y las más sinuosas pero no por ello menos reales: las que expresan los estados de conciencia en los sectores sociales que componen la base de la organización y sus diversas expresiones ideológicas.
Se trata de tendencias verificables, algunas nacidas hace algunos años, como la fragilidad gubernamental o el agotamiento del modelo económico, otras más recientes, como aquellas que hablan de estados de ánimo declinante en la militancia, en la vanguardia de los cuadros más comprometidos. Al mismo tiempo, también estuvo presente en el encuentro nacional del partido chavista, la orientación de la nueva estructura del poder gubernamental y partidario.
El congreso fue un retrato complejo de ese proceso en marcha. Se consolidaron nuevas instituciones en el armado del sistema político.
Íconos y jefaturas. Una de ellas es la presencia central como segunda figura del poder, del dirigente partidario Diosdado Cabello, actual titular de la Asamblea Nacional, que hace apenas dos años y medio permanecía en los márgenes como un diputado de segunda en una provincia alejada del centro político nacional. Esta vez, Cabello obtuvo muchos votos, superando los obtenidos en el Congreso de fundación del PSUV, en 2007, cuando fue el dirigente menos votado y el único abucheado por los más de 3.500 delegados.
El caso más llamativo de institucionalización fue el del líder bolivariano. Desde los tiempos revolucionarios del siglo XX, con Lenin embalsamado (bajo orden de Stalin), de Mao convertido en ícono milenario de China, o los casos grotescos de purificación espiritual de Henver Hoxa en Albania o del Kim il Sung en Corea, o de figuras del nacionalismo latinoamericano como el de Evita, no hay registro de tamaña canonización de un ser vivo en tiempos presentes.
La Resolución N° 1 del congreso consagró al comandante Chávez como una entidad colocada por fuera de los tiempos y dimensiones humanas: “Reconocer al Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, como Líder Eterno y Presidente Fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela, como homenaje amoroso de quienes nos sentimos sus hijos e hijas... En consecuencia... a partir de este mismo momento, toda la militancia socialista reconocerá al Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, como Líder Máximo y Presidente Fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela” (Plenaria Nacional del III Congreso Socialista el día 26 de julio de 2014).
También fue institucionalizada la figura de Nicolás Maduro como factor de poder terrenal entre el partido, el Estado y sus Fuerzas Armadas, dándole a esa unidad un nombre que hasta antes de él, sólo ostentó el líder fundador del movimiento bolivariano. Esta vez, la unidad cívico-militar personificada por Hugo Chávez durante 19 años intenta ser asumida por el heredero, sin que ello sea suficiente para garantizar la estabilidad y los equilibrios que imponía la presencia del Comandante.
Para consolidar su rol en un movimiento que no acepta, por ahora, menos de lo alcanzado como ideología de cambio, Nicolás Maduro propuso sus Cinco Tesis en el discurso de Instalación de la Plenaria del III Congreso Socialista: “1. Sin Socialismo no es sostenible la independencia y la soberanía en Venezuela; 2. La tarea más importante de la Revolución Bolivariana en la nueva etapa es el desarrollo de una economía productiva socialista; 3. El socialismo es democracia y la democracia es socialismo; 4. La primera Revolución es en el espíritu; 5. El mundo multicéntrico, pluripolar, y la unión Latinoamericana y Caribeña, garantizan la paz y el equilibrio en el planeta.” (Acta de Decisiones Aprobadas en la Plenaria Nacional del III Congreso Socialista del Partido Socialista Unido de Venezuela. 26 al 31 de julio de 2014)
Uno de los cuestionamientos más sentidos del encuentro fue el método de selección de los delegados. La mayoría fue por cooptación o simple designación de algunas cúpulas regionales. Esta molestia fue condenada en las resoluciones, pero sobre todo en las deliberaciones. Esa vieja mala maña cupular impidió la participación entusiasta de la mayoría militante, que no actúa dentro del PSUV, sino en las Comunas, los consejos, los comités, las cooperativas, los sindicatos de base. En el PSUV funcionan unas 12 corrientes internas, entre las más radicales hasta las más posibilistas. El control en la selección de los delegados impidió que estas corrientes nutrieran al congreso con sus opiniones y aportes, excepto en el caso de una llamada Marea Socialista, que logró posicionarse mediante una interna abierta y participativa con participación de muchos activistas y dirigentes sindicales y comunales y de intelectuales reconocidos del chavismo.
Tres sensaciones. Ese ambiente litúrgico no pudo evitar la presencia de tres personajes centrales que actuaron como sensaciones en el escenario, durante los días de debate y resoluciones. Una, inevitable como una fuerza cósmica, fue la imagen de Hugo Chávez, representada por centenares de retratos móviles que cada delegado mostraba delante de su rostro anónimo, además de gigantografías y pensamientos del Comandante, todo alterado por su voz estentórea emanada de techos, rincones y pasillos del congreso como si estuviera vivo.
El segundo personaje es una sensación más difusa aún, pero más real, representada por la pequeña franja de militantes que acudieron a llamado de la dirección partidaria para ocupar las 980 sillas del Congreso partidario. Aún siendo pocos, en relación con los más de 7 millones de inscriptos o en relación con el total de gente que mantiene una actividad política constante en Venezuela, fue muy expresiva de la realidad en marcha. La mayoría de esos centenares de militantes del PSUV fueron a buscar respuestas a las preguntas que definen la complicada situación del gobierno, el movimiento y el proceso.
El tercer personaje de este Congreso, convertido en una sensación protagónica difusa, brotó de la unidad de los dos anteriores y se llamó incertidumbre.
De sus definiciones en curso dependerá, en buena medida, la perspectiva y la dinámica del proceso revolucionario abierto, tanto como el destino de las conquistas sociales, políticas y culturales de los cinco gobiernos del chavismo entre 1999 y 2019.
Contextos y dilemas. Los hechos, datos y circunstancias que rodearon el evento nacional del chavismo, determinaron sus resoluciones, pero también sus límites. La convocatoria fue hecha en enero de este año, inmediatamente después de la victoria abrumadora del PSUV en las elecciones de alcaldes y concejales. Pero ese mismo mes apareció la señal de la violencia desatada por las fuerzas derechistas apenas treinta días después. El impacto político de los 43 asesinados, los centenares de heridos y presos y los destrozos insoportables en cuatro ciudades, torcieron el rumbo al gobierno imponiéndole mesas de negociación económica y política.
Este escenario era impensable un mes atrás, pero en ellas la oposición pudo imponer algunos retrocesos al gobierno con efectos dañinos para el movimiento y el partido al mismo tiempo. La vanguardia fue conmocionada de una manera que sólo vivió en abril de 2002, porque sintió por segunda vez que todo se había puesto en riesgo.
Al revés del golpe de hace 12 años, en esta ocasión el movimiento chavista no salió por cientos de miles a las calles para enfrentar la embestida fascista. Tampoco la apoyó. Pero esta actitud de deferencia y desapego impidió que la derrota de la “revuelta de ricos” de febrero y marzo, tuviera la contundencia del 13 de abril de 2002, cuando su impacto político-militar impuso un salto en la conciencia popular y abrió el período de mayor transformación revolucionaria en los 15 años del régimen chavista.
Entre la convocatoria de enero al Congreso del PSUV, sobre un triunfo electoral, y su realización a finales de julio, media el más serio retroceso gubernamental en la calle y en la economía y la más sensible preocupación de la amplia vanguardia chavista por su destino y el destino de su gobierno y su proceso. Los delegados llegaron a Caracas cargados con los pesos múltiples de esta incertidumbre social.
Un segundo dato de contexto que condicionó al congreso partidario fue/es el colapso de la economía, un acontecimiento nacional originado a mediados del año pasado por la combinación de dos fuerzas actuantes. Una, es el agotamiento de la política económica aplicada por el Comandante Chávez hasta 2012 (institucionalmente conocida como Proyecto Nacional Simón Bolívar, el nombre vernáculo del plan económico de 2006 a 2012). Ese plan logró introducir fisuras en la economía rentista petrolera tradicional y comenzar a desarrollar nuevos segmentos y ramas industriales. Pero al no poder superar la estructura rentista con una nueva matriz productiva relacionada estrechamente con las economías del ALBA, y sobre todo de Argentina y Brasil, todo lo avanzado se devolvió y la cultura rentista terminó dominando, mediante la irracionalidad burocrática y la corrupción, las grandes empresas y proyectos industriales. El resultado es el descalabro de la producción, la perversión de un financiamiento discrecional en dólares y la ruptura de la cadena de distribución. Esa dinámica regresiva y frágil, bien aprovechada por la derecha enemiga del gobierno de Chávez, hasta 2012, luego de Maduro, terminó por generar el mayor desbarajuste económico y la mayor angustia social, tanto en el pueblo chavista, como en el otro.
Uno de los delgados advierte con inteligencia este asunto: “Nuestro éxito va unido al logro, en el breve plazo, de poner en movimiento la maquinaria productiva agropecuaria e industrial y utilizar con puntería los recursos que nos reporta el petróleo. Si es necesario, como urgente, un Congreso exclusivamente económico”. Y para que se entienda la relación entre las deliberaciones dentro del Congreso del PSUV y la sociedad cotidiana de la que dependen el partido y su congreso como el gobierno, este chavista de base señala los síntomas de la enfermedad: “Nos referimos a los nudos que afectan el día a día de nuestros ciudadanos. Hablamos de lo que la gente siente y piensa, a su manera y sin excesivos tecnicismos, de la economía, de la inflación, de la escasez de una lista de productos alimenticios, del acaparamiento que no se castiga, del contrabando con cómplices que no termina, de la lista de corruptos, rateros y ladrones privilegiados, para quienes la aplicación de la Justicia no llega porque raudos y veloces salen a sus anchas por los aeropuertos.” (“Después del Congreso”. Juan Azócar, Aporrea 05/08/14)
Un tercer dato fundamental que rodeó las deliberaciones del III Congreso del PSUV fueron las luchas y demandas sociales y el debate sobre ellas dentro y fuera del partido. Desde el año pasado, se registra un crecimiento de las luchas obreras y no obreras contra la reducción del ingreso salarial y el derecho a contratar derechos colectivos. Uno de los retrocesos impuestos por las Mesas Económicas de negociación con la oposición desde abril de este año, es el serio intento de desmontar la estructura legislativa progresista que protege derechos básicos del trabajador. Uno es el de la estabilidad, otro muy doloroso a los patrones es el que los obliga a pagar todos los gastos en salud laboral mediante un organismo de poder interno llamado el Comité de Salud Laboral. Pero el retroceso fue más lejos: por primera vez, los capitalistas se atrevieron a solicitar la devolución de plantas expropiadas o estatizadas y puestas bajo control obrero, y por primera vez, también, una parte del gobierno se atrevió a dejar abierta una puerta a esa solicitud.
El ambiente que rodeó las deliberaciones del PSUV y el estado de ánimo de buena parte de los delegados, impidieron a la dirección partidaria someter ese tema a consideración. De hecho, el acto inaugural estuvo cruzado por la tensión entre Diosdado Cabello, segunda figura en el Congreso y en el gobierno, por haber atacado a los trabajadores en lucha de la más grande empresa metalúrgica, Sidor, la misma de donde la base obrera echó a la multinacional argentina Techint. “Los sidoristas amenazados por Diosdado Cabello dieron una respuesta contundente con una movilización masiva y una respuesta pública a estas amenazas que se convirtió en la noticia más debatida en el país horas antes de iniciarse el Congreso del Partido” (“El Congreso del PSUV y la Venezuela que viene”. Carlos Carccione, Aporrea, 05/08/14)
Por el peso específico que manifiestan en el conjunto del movimiento obrero venezolano, ambos casos manifiestan las tendencias de una realidad que va mucho más allá de la clase trabajadora industrial. En realidad, es una de las maneras en que el conjunto de la sociedad está manifestando su descontento con una realidad económica y social incómoda, por momentos angustiosa.
El tercer elemento importante en el contexto que rodeó al III Congreso, fue el debate ideológico, político y programático que cruza en varias direcciones la vida interna del chavismo. Este fenómeno comenzó con la enfermedad de Chávez y se potenció desde su muerte atravesando el año y medio de gobierno de Nicolás Maduro. Es un debate transversal del que participan los militantes dentro de sus organismos, o mediante sus comunas, sindicatos, comités y consejos, sin excluir a muchos cuadros de las fuerzas armadas.
Para los enemigos de derecha e izquierda del chavismo, dentro y fuera del país, las discusiones al interior del movimiento bolivariano, eran el síntoma que anunciaba su explosión y muerte, y con ella, lo más deseado por ellos: la desaparición para siempre del gobierno fundado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. Este desprecio por la democracia deliberativa y la cultura de rebeldía que identifica al movimiento chavista, les jugó una mala pasada. De esa controversia múltiple han surgidos las renovadas energías, muchas veces teñidas de ilusión, con la que llegaron al III Congreso casi mil delegados. Todas las presiones desde la maquinaria del poder y el partido y el propio desgaste al interior de la militancia, no han logrado borrar esta manera de comportarse del chavismo.
El III Congreso contuvo la tensión entre por lo menos tres distintas tendencias: la rebeldía de una parte de la base, el control de la cúpula y una conducta pasiva, de retroceso ideológico, deferente y acomodaticia en un sector del chavismo que entiende que no hay que avanzar más, que es suficiente con lo avanzado. Quizá se trate de una forma de cansancio social en franjas de masas que no sienten correspondencia entre el sacrificio puesto al servicio del gobierno, su partido y sus líderes y los resultados en la vida cotidiana.
De las manifestaciones de rebeldía hay suficientes muestras. Veamos las que hablan de la tendencia al desánimo y la connivencia.
De las expresiones escritas del Congreso, extraigo una que retrata esta tendencia a consolidar un modo de ser en el que la transformación se subordina a la conformidad y la resignación, la conducta crítica se somete a la doctrina oficial y la ideología se arrodilla ante los símbolos mediante los cuales el culto a la personalidad conforman una nueva fe, sin la cual no es posible el dominio de alguna minorías:
“El III Congreso se ha grabado para siempre en las páginas de la historia venezolana, las UBCH y sus delegadas y delegados nos dieron muchas victorias políticas, menciono ocho:
El Comandante Supremo Hugo Chávez es a partir de ahora nuestro Presidente Fundador y Líder Eterno del PSUV, un reconocimiento a nuestro padre y mentor político, nuestro guía y faro al Socialismo.
Por aclamación Nicolás Maduro asume la presidencia del PSUV y lo ratificamos como nuestro líder conductor y orientador hacia la consolidación del Partido y del Socialismo.
El chavismo nace como nueva doctrina política: ser chavista implica asumir un conjunto de valores, de prácticas, de conocimientos y estudios, constituye una nueva cultura política, se definirá para que no quede sujeto a interpretación de cada quien.
El Congreso obtuvo la atención de todos los sectores de la sociedad venezolana y de la comunidad internacional, nos crecimos y dejamos claro que somos una organización política distinta, nueva, con mucha mística.
Dejamos constancia de que somos ejemplo de democracia: un partido que no le teme a sus bases, toda su militancia puede expresarse, está organizada, gozamos del derecho a la participación, es un partido públicamente critico y autocritico, fundamental en el ejercicio de la democracia.
Internacionalizaremos la lucha, Venezuela es la referencia del Socialismo en el mundo, por tanto tomamos la iniciativa de llamar a las organizaciones de izquierda del planeta, la vorágine imperialista es global y por ello la unidad de los pueblos es necesaria en lo programático.
Con las UBCH asumimos la radicalización de la Revolución, vamos hacia la transformación estructural del país, hacia la conformación de poderosas tácticas antiimperialistas en el cumplimiento cabal del Plan de la Patria, es definitivo, ¡Vamos al Socialismo Bolivariano y Chavista!
Derrotamos a la MUD, una vez más.” (II Congreso del PSUV: 8 Victorias. Edwin Velásquez. Aporrea, 04/08/14)
En la tentación milenarista y la realidad de una sociedad en traumática transición, el chavismo buscó en este Congreso algunas de las respuestas a una crisis cuyos resoluciones finales encontrará en la vida social y sus movimientos.

Publicado en:
 http://sur.infonews.com/notas/el-chavismo-despues-del-congreso-del-psuv

lunes, 18 de noviembre de 2013

Un país que se enfrenta a la conspiración, por Modesto Emilio Guerrero (para "Miradas al Sur" del 17-11-13)


Año 6. Edición número 287. Domingo 17 de Noviembre de 2013
 
 
 
Venezuela. La redoblada furia derechista de este año, tanto como las medidas radicales tomadas esta semana por el gobierno de Nicolás Maduro, y la acumulación de intranquilidad social del pueblo chavista, señalan síntomas de una sociedad que ya no soporta más las medias tintas.
Los hechos ocurridos durante esta semana hablan por sí solos de una realidad que se agudiza en varias dimensiones dentro de un proceso político bolivariano que busca una salida que no sabe donde está.
El pasado sábado 9 de noviembre, una arremolinada fila de venezolanos esperaba con impaciencia frente a la conocida cadena comercial Daka, la casa importadora más grande de Venezuela. Como en el resto de las ciudades, la gente quería comprar electrodomésticos con sus abultados aguinaldos y prestaciones sociales navideñas. A esas mismas horas, decenas de miles de venezolanos compraban lo mismo en los más de 400 grandes centros comerciales del país. Pero en Daka, luego de más de una hora de espera bajo el sol caribeño, la gente se angustió y lo que parecía una compra compulsiva más, en un país de petrocompradores compulsivos, se transformó en un tumulto cuando los empleados abrieron las puertas. Y del tumulto brotó el saqueo irremediable. Varias decenas de televisores plasma y otros adminículos electrónicos fueron cargados al hombro por saqueadores improvisados, bien vestidos y sin motivación política alguna. Ni chavistas ni antichavistas, o en todo caso, una mezcla de ambos pero convertidos en masa idiotizada de consumidores. Compradores desesperados por el último grito de la tecnología que les metieron en las cabezas.
En Miami, donde llegó primero la noticia y viven unos 300 mil venezolanos antichavistas, los medios enemigos del gobierno de Maduro invirtieron el orden de los hechos y difundieron la versión del Miami Herald y de MiamiDiario.com: “Maduro convocó al saqueo y la gente salió a saquear” (9 de noviembre).
Un día antes, el presidente venezolano había dicho por televisión que preparaba medidas para el control de la especulación y esperaba la aprobación de los Poderes Extraordinarios en la Asamblea Nacional.
Lo que no pudieron prever Maduro ni la jefatura de la Asamblea, es que para ese momento, cualquier accidente podía disparar la combustión social. Daka fue el accidente, y al mismo tiempo la huella de problemas más profundos. Tuvo razón Maduro al definir que los saqueos fueron motivados por “la desesperación”. Pero éste es apenas el síntoma.
La perversión consumista venezolana, nada distinta a la de cualquier ciudad comercial del mundo, tiene la particularidad de ser alta, o muy alta en el país, porque se sostiene en la enorme renta petrolera. Desde 1975, los asalariados reciben la liquidación anual de sus prestaciones sociales en moneda constante. Eso que en Argentina, Uruguay o Europa, va en su mayoría al fondo social de las jubilaciones y la Obra Social del extinto estado de bienestar. Un trabajador venezolano cualquiera manosea hasta 120 salarios en un sólo monto, a mediados de noviembre. Con el gobierno chavista la capacidad de compra creció en términos relativos, aunque su participación histórica en la renta nacional bajó dos puntos y medio en 14 años.
Maduro se puso duro. Luego de los saqueos en Daka, el presidente Nicolás Maduro ordenó “la ocupación de esa red de tiendas y sacar los productos a la venta del pueblo, a precio justo, que no quede nada en los anaqueles, que no quede nada en los almacenes” (Maduro, N., VTV, 9 de noviembre).
Esta decisión presidencial de rebajar todos los precios especulativos de electrodomésticos, ropa y comida importada, provocó una estampida de compras masivas en el país. Una heladera, por la que se debía pagar 20.000 Bs., se redujo a a menos de 10.000 luego de la medida presidencial.
El gobierno denomina “precio justo” a la reducción de la tasa de ganancia comercial del 1.000% antes de la medida, a una que oscila entre el 75 y el 120%. Puesto en términos de costo y precio respecto del dólar oficial, significa ajustarlos a una tasa de ganancia altísima.
Un estimado sobre 73 comercios grandes y medianos y 11 casas de importación, requisadas esta semana, nos dio como resultado, que la especulación promedia una tasa del 570%.
La Fiscalía ejecutó la detención de los gerentes de la tienda de electrodomésticos y el gobierno ocupó el centro comercial por unos días, “con el apoyo de los militares y miembros del organismo estatal de protección al consumidor, Indepabis”. Los organismos del poder popular estuvieron ausentes en los controles sobre los especuladores. Se limitaron a una marcha, varias reuniones y declaraciones.
Entre el domingo 10 y el viernes 15 de noviembre, se registran 111 dueños y gerentes comerciales importadores presos y procesados judicialmente por especulación, acaparamiento, lucro excesivo y otros delitos comerciales de efecto social. En el mismo lapso fueron requisados por las Fuerzas Armadas Bolivarianas más de 120 grandes negocios importadores en todo el país y decomisadas decenas de toneladas de productos en tres ciudades, guardados para la remarcarlos cuando la navidad esté más cerca.
Un caso escandaloso entre los descubiertos fue el del Estado Miranda, donde las autoridades inspeccionaron “un depósito que tiene 22 mil 760 artefactos eléctricos en un galpón y otros tres galpones en jurisdicción de Carabobo, repletos de línea blanca, que se presume pertenecen a la gente de la empresa Daka”.
En un Estado agrícola de los llanos, “el Gobierno Bolivariano incautó 70 toneladas de harina de maíz precocida en la población de Guanare, en el estado Portuguesa” (Correo del Orinoco/www.aporrea.org, 12/11/13).
“Tenemos a más de 100 burgueses tras las rejas en este momento”, fue lo que informó el mandatario nacional el jueves 14. Y agregó: “Me da dolor, en el fondo. Tenemos a más de 100 burgueses bajo rejas y uno dice: bueno, este señor qué más quería. Poseedor de riquezas y todos los días robaba al pueblo, cobrándole 1.000% de más”.
La rebaja de precios ordenada por el Ejecutivo se transformó en el aumento de salarios más sustancial en un año de inflación y devaluación galopantes. De hecho, creó una capacidad de compra estacional que beneficia al pueblo comprador. Pero no nos engañemos, al mismo tiempo alimenta y recrea la lógica perversa de un sistema comercial y estatal corrupto basado en una economía de puertos y una renta petrolera capaz de provocar saqueos y al mismo tiempo disiparlos. El 87% del consumo liviano se compra en el mercado mundial. Con el 96% de importación de electrodomésticos y 91% de la comida, estos dos segmentos son los más usurarios y creadores de inflación.
Daka es una señal peligrosa de esa enfermedad instalada en la económica y en la administración del sistema cambiario. En 9 años, esta empresa recibió 407 millones 799 mil 379 dólares del Estado, según los registros contables de Cadivi, el órgano que controla el mercado del dólar. En 2012 le otorgaron más de 51 millones de dólares distribuidos en 263 solicitudes, informa la página web de Cadivi. Esta comercializadora fue registrada en enero de 2004, el año cumbre del ingreso petrolero y expansión del consumo y las inversiones estatales. El fraude Daka comenzó desde su registro comercial. Recibió esa inmensa suma de dólares a pesar de que su capital declarado era y sigue siendo de apenas 100 millones de bolívares (unos 2 millones de dólares). Así consta en el Registro Nacional de Contratistas de Venezuela. El dueño de este centro comercial fue retratado en la prensa local al lado de Capriles Radonski en la campaña por las presidenciales del año pasado. Es la imagen viva del matrimonio social entre burguesía comercial dominante, burocracia corrupta y política económica desplanificada y sin control social.
Allí se origina el actual escenario social venezolano que, a esta altura del año, es una acumulación de zozobras y tensiones sin una perspectiva clara para ninguno de los lados, excepto para la tasa de ganancia comercial y bancaria.
Los trabajadores está sometidos a la presión de una economía familiar desquiciada por la inflación y la devaluación y una oposición que aprovecha las brechas y las medias tintas para conspirar y sabotear.
Si algo indican los síntomas de noviembre es que la gente ya no tiene paciencia para diferenciar entre especulación comercial, polarización política sin definición, compulsión consumista navideña, corrupción y rabias locales por abusos con precios en casas comerciales y en instituciones estatales que no atienden demandas.
Esa irrefrenable necesidad de conspirar. Hace rato que las acciones sediciosas de la oposición empresaria en Venezuela dejaron de ser noticia. Se diferencian este año por su radicalidad y sistematización, asumiendo una dinámica que recuerda a los meses de enero a abril de 2002.
Del sigilo con el que se mueven en conversaciones nocturnas con militares en hoteles caraqueños e islas del Caribe, han pasado sin pausa al saboteo comercial abierto, escondiendo productos de primera necesidad, desviando importaciones, creando nudos artificiales en la red de distribución de alimentos, instigando a sindicalistas asociados para alborotar bases laborales, asesinando cuadros políticos de organismos del poder popular (7 en los últimos dos meses, 27 durante 2012).
Además, realizan campañas en sus medios periodísticos para crear zozobra en una población cada vez más confundida y nerviosa. Anuncian que no reconocerán los resultados de las elecciones municipales del 8 de diciembre, hacen ruedas de prensa en las que dicen abiertamente que el gobierno es ilegítimo y llaman a la calle con fechas que van cambiando sin avisar por qué.
Pero la acción conspirativa que hizo saltar el sistema nervioso a la población asalariada obrera y media, y al gobierno mismo, no es estrictamente de tipo político, sino comercial. La especulación.
En los saqueos de Daka no actuó la conspiración derechista. No pudo, aunque hubieran querido. A partir de este suceso, inspirados por la oportunidad y la santa necesidad de conspirar, la derecha intentó actuar sobre el nerviosismo comercial de la gente, creado por la rebaja masiva de precios ordenada por el gobierno.
De los varios intentos registrados, el más cercano al saboteo ocurrió en la lejana ciudad industrial de Guayana, al borde del Amazonas. Allí fueron filmados por la televisora comunitaria Calypso TV, cuatro activistas de la organización opositora Guayana será mejor, tratando de convertir en saqueo otra compra nerviosa como la de Daka. No pudieron. La propia gente lo impidió haciendo lo contrario.
La propaganda opositora difundida por el mundo, editó las declaraciones del presidente, dichas el sábado 9 por la tarde, como si las hubiera pronunciado el viernes 8, antes de los hechos en Daka. Sólo cabía un titular: “Maduro convoca a saqueos”.
Al día siguiente, el domingo, aparecieron estas especies en diversos blog y mensajes de twiter: “Ollarves__:#@Venezuela no te Rindas Peores Tiranos han caido, Sto no s Mas q Fascismo. Nada q un Pueblo Unido y Decidido no pueda Derrocar #QueNadaTeDetenga 33 minutes ago". La #16NSegundaMarchaAutoconvocada es el inicio de la desobediencia civil #16N #QueNadaTeDetenga xq #YaEsNecesario sacar los cubanos 56 minutes ago”.
El domingo, el periodista y político José Vicente Rangel denunció en su programa televisivo Confidenciales, que el activo dirigente de ultraderecha Leopoldo López ofreció financiamiento a jóvenes venezolanos para entrenarse como paramilitares en Miami.
“El líder del partido Voluntad Popular se reunió con dirigentes de la comunidad cubana entre los que se encontraban María Elvira Salazar y Luis Conte Agüero, quienes lo invitaron a visitar un centro de paramilitares en Los Cayos, dirigido por el ex militar Jorge Luis García Pérez. Los blancos eran cartones con la cara y el pecho de Nicolás Maduro, luego dirigió unas palabras a los cursantes y los animó a prepararse a defender la democracia y la libertad en Venezuela” (Televén, J.V. Rangel, 10 de noviembre).
El lunes, Capriles Radonski acusa al gobierno de “desestabilizar el país para impedir su derrota en las elecciones del 8 de diciembre” y convoca a una marcha de desobediencia civil “contra la ilegitimidad”, que nunca se dio.
Pero el mismo lunes bien temprano aparecieron en redes sociales de amplia circulación (y con la denuncia de la periodista colombiana Fernanda Jaramillo, asentada en EE.UU.) mensajes ampliamente difundidos en los medios y redes del Caribe, Venezuela y Norteamérica: “16 de noviembre. El único líder eres tu. Sal a la calle y alza tu voz. Fuera el castro-comunismo”. Y agregan una lista de 53 puntos de encuentro en 23 ciudades del país. La gráfica está ilustrada con la imagen de un bebé dormido arropado en una bandera venezolana y este llamado: “Él no merece este presente. Lucha por su futuro”. (https://mail-attachment.googleusercontent.com/attachment/u/0/)
Por supuesto, la rebelión social no se dio, pero la penetración de estos mensajes en una situación fragilizada como la venezolana, tiene el efecto de un rumor amoroso en un pequeño pueblo de provincia.
Lo queno avanza, retrocede. La conspiración derechista hace lo suyo, y con ganas, pero ella sola no podría con sus propias fuerzas. En los últimos años, sobre todo desde que murió Chávez, la oposición aprovecha las brechas abiertas desde las instituciones del gobierno, pero también en el pueblo chavista.
Se expresan como rechazo masivo de los chavistas a la corrupción estatal, su burocracia improductiva y la boliburguesía depredadora, que junto a los privados, drenan la legitimidad gubernamental con la misma tenacidad que una infección desinmuniza un cuerpo frágil. El control discrecional del mercado del dólar y su uso especulativo para amasar fortunas tempranas desde la importación y las finanzas, es apenas la manera como se manifiesta la gravedad de la contradicción entre un programa gubernamental socialista y una práctica que marcha en sentido opuesto.
Desde la muerte del Comandante este malestar social ha brotado en parte del pueblo chavista con una visibilidad y radicalización verbal y organizativa imprevistas. El desarrollo de los organismos de poder popular representa una de sus manifestaciones más conscientes, pero al mismo nueva y limitada.
En estas elecciones municipales, cuya campaña de 20 días comienza hoy, ese malestar se manifiesta en una decena de candidaturas bolivarianas alternas a las oficiales.
El dilema tiende a convertirse en crucial, al ritmo de la conspiración derechista y el drenaje de legitimidad desde el propio poder. En esa media tinta se debate la revolución bolivariana. Daka fue el síntoma. O se avanza o se retrocede
 
Publicado en: