Mostrando entradas con la etiqueta Emiliano Guido.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emiliano Guido.. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de junio de 2014

UN NUEVO ALCA SE NEGOCIA EN SILENCIO, por Itai Hagman (para "Rebelión" del 16-05-14)


Un nuevo ALCA se negocia en silencio



A pesar de su importancia estratégica para América Latina y su impacto de magnitudes en el plano económico y político en nuestros países, las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur no están presentes en la agenda pública. El regreso del “libre-comercio” como fórmula de integración al mundo “desarrollado” reaparece a casi diez años del rechazo al ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata en 2005. Así como aquel hecho reflejó un cambio político positivo en la región luego de las rebeliones populares y la crisis del neoliberalismo, la posibilidad de este nuevo acuerdo expresa tendencias de cambio en un sentido regresivo.
El escenario internacional

Lo primero a señalar es que el contexto en que avanzan las negociaciones para el acuerdo UE-Mercosur es el de la continuidad de una importante crisis económica internacional de la que no se percibe el final, y cuyo epicentro hoy está en Europa. Producto de ella, en algunos países del Viejo Continente los índices de desocupación superan los dos dígitos, sobre todo entre mujeres y jóvenes; los sistemas financieros fueron “auxiliados” por los Estados con salvatajes millonarios pero continúan quebrados y se suceden fuertes convulsiones sociales frente al desarme de las viejas conquistas de los Estados de bienestar. En última instancia todos estos hechos son fruto de transformaciones a nivel global del capitalismo.
En segundo lugar y como consecuencia de estas modificaciones a escala planetaria, en las últimas décadas se vieron cambios significativos en el comercio internacional. Si bien el nivel de concentración del comercio no ha variado, ya que los diez países principales concentran el 50% del intercambio global, sí se ha modificado sensiblemente la composición de estas potencias, fundamentalmente con la incorporación de China (hoy principal exportador del mundo) y de Corea del Sur. Aunque estos países no tienen capacidad, al menos por el momento, de disputar la hegemonía mundial, constituyen un obstáculo serio para los intereses de las viejas potencias europeas y de los Estados Unidos.
En tercer lugar y vinculado a esto último tenemos el fracaso de las discusiones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para liberalizar el comercio internacional, producto de los intereses encontrados entre las distintas economías. Luego de la virtual disolución de las “Rondas de Doha” durante el 2013, producto de la falta de acuerdo tras más de diez años de negociaciones, se buscan salidas alternativas.
En este contexto se enmarca no sólo la discusión de un tratado de libre-comercio entre el Mercosur y la UE sino también entre esta última y los EEUU (“Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión, ATCI), lo que implicaría una suerte de triangulación en el eje de occidente que podría funcionar como barrera para la penetración China en la región. Por otro lado, si bien en el plano latinoamericano el proyecto del ALCA fracasó, EEUU motorizó la “Alianza del Pacífico” que integra a Chile, Colombia, Perú y México y desde donde se viene avanzando en los planes de liberalización del comercio internacional con Asia, Norteamérica y Europa.
El acuerdo y sus consecuencias para América Latina
Si bien la Unión Europea conserva el status de principal socio comercial del Mercosur, tanto en destino de exportaciones como en fuente de nuestras importaciones, y continúa siendo el principal inversor extranjero de la región, su peso en ambos rubros viene disminuyendo en los últimos años cediendo terreno al competidor asiático. La relación comercial no es diferente a la que signó toda nuestra historia. Mientras que nosotros les vendemos productos primarios y derivados (en nuestro caso fundamentalmente agro-industriales) ellos nos venden maquinarias e insumos para la industria. Simétricamente nuestros países cobran aranceles contra la importación de productos industriales, mientras que los europeos los establecen a las materias primas. La misma situación ocurre en materia de subsidios, en donde Europa destina unos 50 mil millones de euros anuales para apuntalar su producción primaria.
Las razones de esta situación son de larga data e incluyen tanto elementos económicos como de dominio político. Lógicamente la eliminación recíproca de aranceles entre el Mercosur y Europa, en lugar de modificar las características de esta relación comercial asimétrica, la profundizarían, es decir que nuestras exportaciones se primarizarían aun más y nuestra dependencia de bienes de capital, de insumos y tecnología se haría aún más elevada.
Pero el peligro es mayor, ya que avanzar en un acuerdo de libre comercio con Europa podría ser el primer paso para realizar acuerdos de esta naturaleza con otros bloques comerciales dominantes y de manera directa o indirecta, con Estados Unidos. De hecho no habría razón para hacerlo sólo con la Unión Europea pero rechazarlo frente a otras potencias, lo que implicaría una apertura total de las economías del cono sur, en correlaciones de fuerza de suma debilidad. En definitiva, nada demasiado diferente a lo que habría ocurrido con el ALCA en caso de prosperar a principios de siglo.
La teoría económica liberal plantea que acuerdos de esta naturaleza son favorables porque aumentan las exportaciones y por ende la producción, lo que sería beneficioso para el empleo y los ingresos. Sin embargo la expansión que viene aparejada por los acuerdos de libre comercio se reduce a las actividades “competitivas”, que en nuestro país son las agro-industriales, las cuales generan muy poco valor agregado, empleo e ingresos. Por el contrario, la contrapartida de inundación de productos manufacturados de origen europeo perjudicaría la incipiente y débil producción manufacturera local empeorando los niveles de empleo e ingreso, además de potenciar las presiones al desequilibrio de las cuentas externas.
Lo que tampoco asume la teoría económica liberal es que en la actualidad del mundo capitalista globalizado, más de la mitad del comercio internacional es intra-firma. Esto significa que en lugar de intercambio de bienes producidos entre distintos países que pueda generar beneficio para ambas partes, se trata en realidad de la integración de empresas trasnacionales que diversifican su producción en distintas economías aprovechando las ventajas de cada una para reducir sus costos. En consecuencia un acuerdo de libre comercio en lugar de mejorar el intercambio comercial entre países, simplemente abarataría los costos de las empresas perjudicando a los Estados y por tanto facilitaría las estrategias globales de las multinacionales en nuestro continente.
Según los pocos transcendidos mediáticos el Mercosur (exceptuando a Venezuela) avanza en esta discusión impulsada fundamentalmente por Brasil y llegaría a hacer una primera propuesta a la Unión Europea en el mes de junio de 2014. Argentina, que se venía oponiendo a esta posibilidad ahora se muestra más abierta. El silencio absoluto con el que estas negociaciones se están manejando no resulta sorprendente, ya que contradicen el espíritu con el que se rechazó el ALCA. En lugar de abrir una discusión con el conjunto de la sociedad en relación a este tema, se intenta avanzar sin que nadie se entere. Esto es lo que denuncian los Movimientos Sociales hacia el ALBA, protagonistas diez años atrás del rechazo del ALCA.
En este marco resulta aun más urgente comenzar a instalar este tema en la discusión y generar conciencia de la importancia que tiene para el futuro del pueblo argentino y latinoamericano.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Publicado en:

y en:


Más información en:

“Podría ser un acuerdo parecido al ALCA”, entrevista de Emiliano Guido a Diana Tussie

Miradas al Sur. Año 7. Edición número 310. Domingo 27 de Abril de 2014




lunes, 31 de marzo de 2014

EL TRIUNFO DE SANTOS ESTÁ VERDE, por Emiliano Guido (para "Miradas al Sur" del 23-03-14)

Miradas al Sur. Año 7. Edición número 305. Domingo 23 de Marzo de 2014


Colombia. A dos meses de las elecciones presidenciales, una inesperada arremetida en las encuestas del candidato por Alianza Verde, Enrique Peñalosa, pone en jaque la reelección del primer mandatario colombiano. 

Al Jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, la última encuesta importante sobre la intención de voto para los comicios presidenciales del 25 de mayo le cayó en su estomago peor que una declaración picante de su archirrival Álvaro Uribe contra su persona o que un desentendimiento de la guerrilla Farc con el proceso de paz desarrollado en La Habana. Ninguno de los asesores del bunker oficialista había estimado que el candidato por la Alianza Verde, el ex Alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, iba a medir mejor en los sondeos que el primer mandatario en una hipotética instancia de ballottage. Hasta el momento, el Palacio Nariño tenía enfocada su campaña en promocionar como principal capital político de la gestión gubernamental el histórico diálogo emprendido con los herederos del comandante Tirofijo. Una inesperada y arriesgada decisión de Santos –sorpresiva por su rol como ex ministro de Defensa de Uribe– que, además de poder terminar con el longevo conflicto armado doméstico, estaba colocando a Santos en una indiscutida pole position frente al resto de los dirigentes políticos que también ambicionan gobernar Colombia durante los próximos cuatro años.
Por otro lado, el santismo se siente descolocado por la arremetida verde en las simpatías de la opinión pública, ya que este nuevo escenario desbarata el plan original de polarizar la elección con la extrema derecha uribista. Por ejemplo, dos días antes de que la firma Datexco, en un trabajo encargado y divulgado por el influyente diario El Tiempo y la emisora radial La W, advirtiera que en una segunda vuelta electoral el 40,4% de los votos sería para el ex alcalde bogotano y el 37,1 para el actual mandatario, el presidente Santos otorgó una extensa entrevista a El Tiempo donde todos sus dardos estuvieron dirigidos al uribismo –luego de su buen desempeño en los recientes comicios legislativos– y, en ningún párrafo del reportaje, el primer mandatario se detuvo a criticar o a esmerilar el perfil de Peñalosa. “Ojalá que todos podamos ver el Mundial de fútbol tranquilos, sin necesidad de tener que meterle a los ciudadanos la presión de una segunda vuelta electoral”, intentó Santos mostrarse seguro de su victoria en la entrevista señalada. Horas después de su declaración, los fríos números de los encuestadores mostraban que, por el momento, su reelección aún está verde.
Pero, ¿quién es Enrique Peñalosa, la gran sorpresa de la campaña política caribeña? Según los medios colombianos, Peñalosa está posicionado en el electorado como el “mejor alcalde de Bogotá” de las últimas décadas. Prolijo y honesto en la gestión, innovador en las medidas para democratizar el espacio público, portavoz de un relato político centrista: conservador en el capítulo económico, progresista en el segmento social. En definitiva, un dirigente multiusos para contentar a los distintos nichos ideológicos de los sectores urbanos. Para la Alianza Verde, un partido que con su retórica ecologista y moderna intentó en los últimos años romper el histórico bipartidismo local protagonizado por Conservadores y Liberales, Peñalosa es su carta perfecta pero, para el oficialismo, es un dolor de cabeza porque su packashing político es demasiado parecido al nuevo envoltorio publicitario de Juan Manuel Santos.
“Uribe siempre quiso negociar con la guerrilla, pero fracasó. Y el clic ocurrió cuando avanzamos lo suficiente en la parte militar para poder concluir que las condiciones del diálogo estaban dadas. Ahora, para el ex presidente soy un traidor por buscar la paz con las Farc. Pero, se equivoca Uribe, mis banderas no son de izquierda ni derecha. Yo soy del extremo centro, de la tercera vía”, advierte Santos y busca mostrarse equidistante de todos en el amplio menú electoral local, condimentando por el sello neouribista Centro Democrático y por la histórica unidad de la izquierda, pactada días atrás entre el Polo Democrático –que gobierna Bogotá– y la Unión Patriótica –de aceitados vínculos con las Farc–. La oferta del presidente es interesante. Durante su administración, el jefe de Estado logró reescribir su historia y su ascenso en la política como mano derecha de Uribe ya es, prácticamente, parte del pasado para los cotidianos análisis de la prensa caribeña. Eso sí, autopromocionarse como la tercera posición nacional, ya sea utilizando o no las tesis defendidas por el ex primer ministro británico Tony Blair, también está incluido como uno de los sabores del plato político vendido por el políticamente correcto Enrique Peñalosa. “En las entrevistas, después de su victoria, ha declarado que no es antisantista ni antiuribista ni antipetrista (por Gustavo Petro, alcalde de Bogotá), sino pro Colombia. Ése es un posicionamiento electoral que a veces funciona y a veces no, pues se expone a que le critiquen como a Santos la obsesión de quedar bien con todo el mundo. A su favor, no obstante, está el hecho de que esa filosofía funciona más en las elecciones que en el gobierno”, interpretó, por ejemplo, el último jueves la revista Semana en un artículo titulado “Peñalosa resurge de las cenizas”.
Evidentemente, el candidato verde modificó los colores de una campaña electoral que, hasta su emergencia en los sondeos de opinión, venía siendo bastante gris. Ninguna de las fórmulas políticas instalaba ejes de debates interesantes o novedosos. Y si bien estaba descartado que el presidente Juan Manuel Santos pudiera ganar en primera vuelta –porque la ley electoral fija un techo alto del 50% más uno de los votos–, la perspectiva de su triunfo electoral era considerado como un hecho irreversible entre los analistas. “¿Por qué son las elecciones más aburridas de la historia colombiana?”, se había atrevido a titular, en ese sentido, el diario bogotano El Tiempo a principios de este mes. Recapitulando, el ex alcalde bogotano le puso clima de suspenso a los comicios de mayo pero eso no impide que el fulgor de su estrella tenga varios denominadores en común con el anterior candidato verde, el irreverente académico Antanas Mockus, cuya luz también encandiló a todos en la última compulsa electoral pero, finalmente, el día del comicio, su desempeño en las urnas fue opacado por el aparato electoral del actual jefe de Estado.
“¿Tendrá Enrique Peñalosa posibilidades de llegar a la segunda vuelta y poner en peligro la reelección de Juan Manuel Santos? No va a ser fácil. El antisantismo une a muchos pero no despierta el entusiasmo que despertó la ola verde de Mockus. Por ahora, Peñalosa se perfila más como un candidato viable que como un fenómeno electoral. Y si algo ha demostrado la historia reciente de Colombia es que los candidatos que sólo tienen opinión sin maquinaria nunca llegan a la cima. Peñalosa tiene opinión, pero prácticamente nada de maquinaria para la primera vuelta y muy poca si llega a la segunda”, aporta datos y traza paralelismos con la historia reciente del país el periodista colombiano León Valencia. Además, según Valencia, el primer mandatario colombiano aprovechó el tiempo de su gestión para lubricar la incidencia territorial de los jefes distritales que dependen del presupuesto decidido en la oficina más trascendente del Palacio Nariño. “Al respecto vale la pena recordar la experiencia de la última elección presidencial. Hasta los últimos días, Juan Manuel Santos y Antanas Mockus estaban empatados en las encuestas. Sin embargo, el primero tenía toda la maquinaria y el segundo prácticamente nada. En el momento de la votación, Santos obtuvo 9 millones de votos y Mockus apenas 3,5. El presidente hoy por hoy no es el hombre de los 9 millones de votos, pero Peñalosa tampoco es Mockus. La única constante es que Santos tiene todavía la maquinaria”, concluye el columnista de la revista Semana.
En ocho semanas se sabrá, finalmente, quién es el patrón de las urnas colombianas. Mientras tanto, la campaña cobra ritmo. Juan Manuel Santos intenta agigantar su figura como estadista y al proceso de diálogo abierto con las FARC amaga sumarle un bonus track pacifista de alcance regional. Concretamente, los medios oficialistas están dando a entender que el jefe de Estado promueve una mediación internacional de ex Jefes de Estado sudamericanos para interceder en la crisis política venezolana. Según la idea de Santos, los brasileños Luiz Inácio Lula Da Silva, Fernando Henrique Cardoso y el local César Gaviria deberían estar en los próximos días en Caracas para convencer al presidente Nicolás Maduro de aceptar algunas demandas de la oposición. Si la iniciativa de Juan Manuel Santos no madura y queda verde, los dirigentes políticos colombianos como Enrique Peñalosa lamentarán públicamente el fracaso en aquietar los ánimos políticos en el vecino país. Pero, íntimamente, el candidato de Alianza Verde percibirá que la posibilidad de dar el batacazo en las urnas no es puro realismo mágico.

Publicado en:
 http://sur.infonews.com/notas/el-triunfo-de-santos-esta-verde

lunes, 18 de noviembre de 2013

El gran hermano, por Emiliano Guido (para "Miradas al Sur" del 17-11-13)


Año 6. Edición número 287. Domingo 17 de Noviembre de 2013
Con la participación estelar de Adán Chávez, gobernador del Estado venezolano de Barinas, se desarrollaron esta semana en Buenos Aires unas jornadas internacionales para analizar y poner en perspectiva la herencia política del líder bolivariano.
Esta vez no reapareció en un pajarito azul ni en el túnel de un socavón minero. Fue la asombrosa similitud física de su propio hermano, Adán Chávez, el responsable de hacer creer a más de un desprevenido que el líder bolivariano se había apersonado otra vez entre los mortales. El hecho no ocurrió en los llanos venezolanos, tampoco en la siempre atestada metrópolis caraqueña. Sobre la avenida Corrientes de Buenos Aires y a metros de las principales luminarias teatrales, el gobernador del Estado de Barinas inauguró el último lunes, en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC), el primer seminario internacional denominado “El legado político e ideológico de Hugo Chávez Frías”. “Sus enseñanzas, ante los renovados desafíos que el imperialismo plantea a América latina, adquieren cada vez mayor vigencia”, resaltaron la importancia de la cita los organizadores del evento a Miradas al Sur. En el encuentro estuvieron presentes intelectuales reconocidos como el economista español Alfredo Serrano Mancilla, el filósofo mexicano Fernando Buen Abad Domínguez, el escritor venezolano Luis Brito García o el analista político boliviano Hugo Moldiz. Por la Argentina, el diputado Juan Carlos Junio y el politólogo Atilio Boron oficiaron de anfitriones y de responsables de la mesa de apertura junto al gobernador de Barinas, que además preside el recientemente creado Centro de Altos Estudios y Pensamiento Hugo Chávez.
“Agradecemos que en una circunstancia política tan difícil, contradictoria y compleja como la que esta viviendo el hermano pueblo venezolano y su gobierno, Adán se haya corrido hasta nuestro Centro Cultural cooperativo para compartir este seminario. Este gesto habla, evidentemente, de la gran importancia que los amigos venezolanos le otorgan al debate de ideas. Hoy me hacían una entrevista y al periodista le pasaba lo mismo que a mí: se refería a Hugo Chávez tanto en pasado como en futuro. Es difícil encontrar el tiempo verbal para mencionar al comandante venezolano. Lo importante, igualmente, es dejar en claro que el ex presidente venezolano vive en el presente porque late en el corazón de los pueblos latinoamericanos”, comenzó el homenaje bolivariano Juan Carlos Junio.
Minutos más tarde, Carlos Martínez Mendoza, embajador venezolano en la Argentina, obvió los pronunciamientos protocolares y leyó la herencia del gestor de proyectos continentales como Telesur y PetroCaribe desde una mirada más humana; propia, claro está, de un dirigente del PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela) que compartió muchos momentos y vivencias con el ex mandatario venezolano. “Chávez era un gran humanista. Tenía un gran tacto para conectarse con la gente. Podía estar en un auditorio grande e identificar enseguida si una persona estaba triste o deprimida. El comandante contaba con una gran capacidad para percibir los sentimientos que atravesaban a las personas que lo rodeaban. Segundo elemento importante: Chávez era profundamente honesto. Era honesto con su palabra: hacía lo que decía, y decía lo que pensaba, como los auténticos revolucionarios. Por último, Chávez era profundamente democrático. Una tarde estábamos en el Palacio de Miraflores y me dijo ‘Carlos, ¿tú crees que yo soy caudillo?’. ¡Que pregunta! No supe que contestar. Pero él si lo hizo: ‘Ojalá todo el pueblo venezolano entienda y tome conciencia de que el proceso de liberación es colectivo. No hay que enfocarse tanto en la conducción, si la energía política no es alimentada por millones, no hay liberación posible’, me dijo el presidente!”, cerró su testimonio Martínez Mendoza y un aplauso de más de medio minuto pareció aprobar sus palabras.
Por último, ya en plena noche porteña, Adán Chávez Frías –saco azul, camisa celeste, el mismo biotipo de Chávez presidente; quizás un poco más estilizado y, a su vez, con unos ojos menos achinados que su hermano– inauguró un seminario que, según aclararon desde el CCC, se repetirá en los años próximos. “No vine solo a Buenos Aires. Aquí está mi esposa Carmen, compañera de vida desde hace más de cuarenta años. Mi suegra me dice siempre que me va a dar una placa por la perseverancia”, comenzó picante Adán y todos festejaron la broma bolivariana. “Chávez es una bandera de lucha. Mi hermano es un símbolo y un estandarte a levantar para ganar la batalla de ideas, como dice el comandante Fidel. En el discurso que escuchamos, previamente, vimos cómo era y cómo es mi hermano. Bromista, afable, declamador. Bueno, quería contarles que cuando Atilio Boron me invitó a participar, decidí escribir unas líneas para ordenar lo que siento y lo que pienso cuando me preguntan por Chávez”, se autoprologó Adán y, luego, efectivamente leyó lo que había escrito de puño y letra antes de subirse al avión que lo depósito en Ezeiza: “Es un honor, dentro del huracán de sentimientos encontrados que giran en mi interior, estar aquí con ustedes para seguir profundizando el infinito legado del comandante Hugo Chávez Frías. Lo que primero debemos gritar al unísono en todos los rincones del mundo quienes creemos en la verdadera justicia social es ‘¡Chávez vive, la lucha sigue!’. Pero, además, como cantamos en Venezuela: ‘¡Chávez vive, la Patria sigue!’. Que no se equivoquen nuestros enemigos. Chávez fue profundamente latinoamericano. Su mano estuvo presente en los proyectos integracionistas del sur más fuerte de los últimos años: Unasur, la Celac, el ALBA. Por eso, porque Chávez entendía que sólo con la unidad de los pueblos latinoamericanos se puede vencer al imperio, es necesario recordar en este seminario que es un error pensarnos desde lo local. Hay que compartir el camino, la estrategia. Aquí había un continente dormido pero la llamarada bolivariana terminó iluminando toda la Patria Grande. Ese fuego debe seguir prendido, ese fue el último mensaje del Comandante Chávez cuando regresó de La Habana para internarse en el Hospital Militar”.
Además, el número uno del Centro de Altos Estudios y Pensamiento Hugo Chávez finalizó su ponencia explicando por qué el Palacio Miraflores entiende que determinados actores políticos domésticos lanzaron este último mes una guerra económica con el recién estrenado gobierno de Nicolás Maduro: “El presidente inició una serie de anuncios para frenar la especulación de los grandes comerciantes y, dentro de esas medidas, inauguró el establecimiento de unos equipos cívico-militares para supervisar los negocios pero respetando siempre las leyes establecidas en el país. Dentro de esa supervisión, se detectó que algunos establecimientos, efectivamente, como ya se sospechaba, han inflado los precios de una manera descomunal. En el caso de uno de los locales, la empresa Daka, que distribuye electrodomésticos, se comprobó, con el registro de todas las facturas, que vendían un artículo de dos mil bolívares a treinta mil bolívares como parte de la guerra sucia económica”.

Publicado en:
 http://sur.infonews.com/notas/el-gran-hermano