Año 6. Edición número 287. Domingo 17 de Noviembre de 2013
Con la participación estelar de Adán Chávez,
gobernador del Estado venezolano de Barinas, se desarrollaron esta
semana en Buenos Aires unas jornadas internacionales para analizar y
poner en perspectiva la herencia política del líder bolivariano.
Esta vez no reapareció en un pajarito azul ni en el túnel de un
socavón minero. Fue la asombrosa similitud física de su propio hermano,
Adán Chávez, el responsable de hacer creer a más de un desprevenido que
el líder bolivariano se había apersonado otra vez entre los mortales. El
hecho no ocurrió en los llanos venezolanos, tampoco en la siempre
atestada metrópolis caraqueña. Sobre la avenida Corrientes de Buenos
Aires y a metros de las principales luminarias teatrales, el gobernador
del Estado de Barinas inauguró el último lunes, en el Centro Cultural de
la Cooperación (CCC), el primer seminario internacional denominado “El
legado político e ideológico de Hugo Chávez Frías”. “Sus enseñanzas,
ante los renovados desafíos que el imperialismo plantea a América
latina, adquieren cada vez mayor vigencia”, resaltaron la importancia de
la cita los organizadores del evento a
Miradas al Sur. En el
encuentro estuvieron presentes intelectuales reconocidos como el
economista español Alfredo Serrano Mancilla, el filósofo mexicano
Fernando Buen Abad Domínguez, el escritor venezolano Luis Brito García o
el analista político boliviano Hugo Moldiz. Por la Argentina, el
diputado Juan Carlos Junio y el politólogo Atilio Boron oficiaron de
anfitriones y de responsables de la mesa de apertura junto al gobernador
de Barinas, que además preside el recientemente creado Centro de Altos
Estudios y Pensamiento Hugo Chávez.
“Agradecemos que en una circunstancia política tan difícil,
contradictoria y compleja como la que esta viviendo el hermano pueblo
venezolano y su gobierno, Adán se haya corrido hasta nuestro Centro
Cultural cooperativo para compartir este seminario. Este gesto habla,
evidentemente, de la gran importancia que los amigos venezolanos le
otorgan al debate de ideas. Hoy me hacían una entrevista y al periodista
le pasaba lo mismo que a mí: se refería a Hugo Chávez tanto en pasado
como en futuro. Es difícil encontrar el tiempo verbal para mencionar al
comandante venezolano. Lo importante, igualmente, es dejar en claro que
el ex presidente venezolano vive en el presente porque late en el
corazón de los pueblos latinoamericanos”, comenzó el homenaje
bolivariano Juan Carlos Junio.
Minutos más tarde, Carlos Martínez Mendoza, embajador venezolano en la
Argentina, obvió los pronunciamientos protocolares y leyó la herencia
del gestor de proyectos continentales como Telesur y PetroCaribe desde
una mirada más humana; propia, claro está, de un dirigente del PSUV
(Partido Socialista Unificado de Venezuela) que compartió muchos
momentos y vivencias con el ex mandatario venezolano. “Chávez era un
gran humanista. Tenía un gran tacto para conectarse con la gente. Podía
estar en un auditorio grande e identificar enseguida si una persona
estaba triste o deprimida. El comandante contaba con una gran capacidad
para percibir los sentimientos que atravesaban a las personas que lo
rodeaban. Segundo elemento importante: Chávez era profundamente honesto.
Era honesto con su palabra: hacía lo que decía, y decía lo que pensaba,
como los auténticos revolucionarios. Por último, Chávez era
profundamente democrático. Una tarde estábamos en el Palacio de
Miraflores y me dijo ‘Carlos, ¿tú crees que yo soy caudillo?’. ¡Que
pregunta! No supe que contestar. Pero él si lo hizo: ‘Ojalá todo el
pueblo venezolano entienda y tome conciencia de que el proceso de
liberación es colectivo. No hay que enfocarse tanto en la conducción, si
la energía política no es alimentada por millones, no hay liberación
posible’, me dijo el presidente!”, cerró su testimonio Martínez Mendoza y
un aplauso de más de medio minuto pareció aprobar sus palabras.
Por último, ya en plena noche porteña, Adán Chávez Frías –saco azul,
camisa celeste, el mismo biotipo de Chávez presidente; quizás un poco
más estilizado y, a su vez, con unos ojos menos achinados que su
hermano– inauguró un seminario que, según aclararon desde el CCC, se
repetirá en los años próximos. “No vine solo a Buenos Aires. Aquí está
mi esposa Carmen, compañera de vida desde hace más de cuarenta años. Mi
suegra me dice siempre que me va a dar una placa por la perseverancia”,
comenzó picante Adán y todos festejaron la broma bolivariana. “Chávez es
una bandera de lucha. Mi hermano es un símbolo y un estandarte a
levantar para ganar la batalla de ideas, como dice el comandante Fidel.
En el discurso que escuchamos, previamente, vimos cómo era y cómo es mi
hermano. Bromista, afable, declamador. Bueno, quería contarles que
cuando Atilio Boron me invitó a participar, decidí escribir unas líneas
para ordenar lo que siento y lo que pienso cuando me preguntan por
Chávez”, se autoprologó Adán y, luego, efectivamente leyó lo que había
escrito de puño y letra antes de subirse al avión que lo depósito en
Ezeiza: “Es un honor, dentro del huracán de sentimientos encontrados que
giran en mi interior, estar aquí con ustedes para seguir profundizando
el infinito legado del comandante Hugo Chávez Frías. Lo que primero
debemos gritar al unísono en todos los rincones del mundo quienes
creemos en la verdadera justicia social es ‘¡Chávez vive, la lucha
sigue!’. Pero, además, como cantamos en Venezuela: ‘¡Chávez vive, la
Patria sigue!’. Que no se equivoquen nuestros enemigos. Chávez fue
profundamente latinoamericano. Su mano estuvo presente en los proyectos
integracionistas del sur más fuerte de los últimos años: Unasur, la
Celac, el ALBA. Por eso, porque Chávez entendía que sólo con la unidad
de los pueblos latinoamericanos se puede vencer al imperio, es necesario
recordar en este seminario que es un error pensarnos desde lo local.
Hay que compartir el camino, la estrategia. Aquí había un continente
dormido pero la llamarada bolivariana terminó iluminando toda la Patria
Grande. Ese fuego debe seguir prendido, ese fue el último mensaje del
Comandante Chávez cuando regresó de La Habana para internarse en el
Hospital Militar”.
Además, el número uno del Centro de Altos Estudios y Pensamiento Hugo
Chávez finalizó su ponencia explicando por qué el Palacio Miraflores
entiende que determinados actores políticos domésticos lanzaron este
último mes una guerra económica con el recién estrenado gobierno de
Nicolás Maduro: “El presidente inició una serie de anuncios para frenar
la especulación de los grandes comerciantes y, dentro de esas medidas,
inauguró el establecimiento de unos equipos cívico-militares para
supervisar los negocios pero respetando siempre las leyes establecidas
en el país. Dentro de esa supervisión, se detectó que algunos
establecimientos, efectivamente, como ya se sospechaba, han inflado los
precios de una manera descomunal. En el caso de uno de los locales, la
empresa Daka, que distribuye electrodomésticos, se comprobó, con el
registro de todas las facturas, que vendían un artículo de dos mil
bolívares a treinta mil bolívares como parte de la guerra sucia
económica”.
Publicado en:
http://sur.infonews.com/notas/el-gran-hermano